Ciudadanos del mundo, os comunico que este año no habrá invierno. Y con el otoño que estamos teniendo, diréis vosotros, qué más da? Bueno pues a mí no me da. La razón es que el invierno se ha metido en mi pecho, se coló yo no sé cómo, se afincó, se acomodó y ahora por mucho que tosa no hay quien lo eche. Su frío me hiela por dentro, me irrita la garganta y más allá y aunque tengo una nariz importante que siempre desempeñó bien la función de ser el hall de mi aparato respiratorio, calentando y humidificando el aire que finalmente llegaría hasta mis pulmones, ahora mismo no hay manera y, pasada la orofaringe, el crudo invierno ataca y lo vuelve gélido y punzante, estimulando inútilmente una tos refleja. Eso sí, tampoco os voy a decir que tenga una tormenta de nieve, que eso son palabras mayores. Entonces podríamos hablar deee...
La gran secada la gran remojada...
Hace 11 horas

