martes, 12 de enero de 2016

A la espera

Ya falta muy poco... En unos días (o quizás esta noche!) por fin te tendré en mis brazos. Tengo tantas ganas! Pequeña Valle, quiero acunarte en mi pecho y sentir tu latido y darte calorcito y besar tu cara de ángel y acariciar tu piel delicada de bebé recién venido al mundo. Quiero llevarte conmigo y enseñarte todas las cosas buenas y bonitas sobre la tierra.
Me va a dar pena, lo reconozco, que abandones mi cuerpo después de estos meses yendo siempre juntas, contigo dentro de mí. Tú no lo recordarás nunca y, sin embargo, yo no podré olvidarlo jamás. Ha pasado ya un tiempo desde aquella mañana en que dos rayitas se tiñeron de rosa para anunciarnos que estabas ahí. Nunca pensé que todo iría tan bien... que lejos de sentir malestar, dolor o cansancio alguno, me encontraría más llena de energía que nunca y más feliz.
Imaginé que serías como aquella habichuela diminuta y en proceso que me encontré por la huerta una mañana de verano, mientras aun podía paserame en bikini sin que nadie se percatara de tu existencia. Poco a poco fui sintiendo que crecías y, entretanto, esa habichuela, en revuelto o en tortilla, llegaría a nuestra plato y ¡ñam!, ya no podía compararte con una simple judía. Ya sentía tus volteretas, tus patadas o codazos o vete a saber qué parte de tu cuerpo estabas estirando... cada vez más evidentes, como mi barriga, que a lo tonto fue engordando hasta lucirse como uno de esos bombos dignos de producir en todo aquel que lo contempla un auténtico exoftalmos e incluso descuelgue ocular con salida de las cuencas, boca abierta y mano al pecho. 
... Y hasta hoy, que te siento ya como una persona completa que la naturaleza me tiene confiada un poco más en ese saco que las mujeres llevamos por dentro, mucho mejor y más mágico que el del verdadero Papá Noel que vive en el Polo Norte.
Vas a ser una niña afortunada, el destino, la suerte, Dios... quién sabe qué... lo ha querido así. Tendrás el mejor padre del mundo. De mí no pensarás lo mismo... tal vez incluso, algún día te preguntes cómo una petarda como yo dio con un hombre tan bueno como él. Pero otras veces, estoy segura, también me adorarás... ¡seré tu madre! En cualquier caso, serás afortunada, créeme, merecerá la pena.
Ya nunca más, después de que nazcas, seremos los mismos. No sé si mejores, no sé si peores, si seremos más fuertes o más vulnerables, si serán muchas las crisis o las aventuras... De cualquier manera, habrá más alegrías, siempre hay más alegrías. 
Siembra amor, recoge amor. Ese es nuestro lema.
Ven pronto, pequeña Valle. Y que todo salga bien. 
Te prequiero, te quiero y te requiero. 
Pre - MAMÁ :)
sábado, 22 de agosto de 2015

El proyecto de habichuela que algún día me comeré a besos

(Versión extendida) 

Estoy aquí sentada en el salón de casa pensando en cómo serás. Pensando que no te conozco. Dentro de poco estarás aquí, tu presencia inundará este espacio y se quedará para siempre. Y ya parecerá que no hubo un tiempo en el que no estuvieras. Crecerás y te costará imaginar que algún día existió un antes que tú en el que yo era yo sin ti y tenía un novio al que no conseguía llamar marido, que también era un él sin ti y juntos éramos una pareja de amigos amantes que paseaban de la mano y se reían y salían con sus amigos en una pandilla en la que los únicos niños eran ellos.











Tengo 29 años. Siempre quise ser madre antes de los 30. No puedo decir que hasta ahora mis sueños no se hayan cumplido. Sólo falta que nazcas tú y los propósitos de la primera treinena de mi vida se verán satisfechos. Aun así, no era algo planeado... simplemente las cosas me han ido saliendo (eso sí, yo he puesto mucho de mi parte, eh!).
Hace apenas tres meses terminaba una etapa. De hecho, todavía no soy consciente. Aun parece que estoy en una especie de paréntesis y que cuando llegue septiembre empezará un nuevo curso y volveré con mi maleta a Sevilla, a mi casa, mi otra casa, con mi cuarto, mi cocina, mi salón... Y volverán las tardes con las amigas sevillanas, de guitarra y canciones, de tomar unas cervezas, repasar zapaterías y descubrir lugares nuevos. De vivir dos días juntos y tres separados y tener independencia y espacio y echar de menos con necesidad y querer estar contigo y estar sin ti y reír y llorar en aquel salón, sentada en el suelo con el delantal puesto y el paño de cocina para limpiar el polvo y pelusa por aquí, pelusa por allá, que venga mi madre pero que no se quede mucho tiempo... Esa vida, tan cercana todavía, que aun estábamos allí cuando plantamos tu semilla que está apenas germinando, que no tienes aun ¡ni nombre!, pobrecita, mi niña, que estás ahí dentro replegada guardadita en mi barriga, sintiendo lo que yo siento y conmigo a donde yo vaya.


Veinte semanas de existencia virtual (por decirlo de alguna manera) y no sabes en las que ya te ha metido tu madre... Ya has estado en la cueva más grande de Andalucía, has bajado a 300 metros bajo la tierra y has subido de nuevo para ver el sol ponerse detrás de montañas de fuego (tu primera travesura, nadie sabíamos que estabas ahí). Montañas de fuego, por cierto, aquellas del Timanfaya, donde también viniste conmigo; te has montado en avión, dicho sea de paso. Has hecho un curso de emergencias y has librado toda suerte de megacodes cargando con camillas y monitores. Has hecho barranquismo y has experimentado el subidón de adrenalina que le sigue a saltos de vértigo (esa travesura fue mía, si se enteran de que vienes dentro, nuestros amigos no nos dejan ir). Te has comido ocho guardias al mes con marrón importante incluido, que esperemos no revivir más. Mañana estamos otra vez con el mismo equipo... y te prometo que hasta que salgas ya no más 112...

 
Hemos hecho todas esas cosas con la libertad del ser yo sin ti pero contigo y  me sigue siendo un misterio cuánto cambiará mi vida dentro de unos meses, cuando estés aquí, de cuerpo presente, haciendo ruido y reclamando atenciones. Cómo cambiará este piso, recientemente amueblado a nuestro gusto según los caprichos que desde hace años soñábamos con satisfacer el día que tuviésemos nuestra casa propia y donde, hasta ahora, los principales juguetes son la thermomix y la caja de herramientas (según quién se disponga a jugar).
Miro a mi alrededor y no estás. Nunca has estado. Y me pregunto cómo será tu cara y cómo serán tus ojos, tus manos, tu pelo. Y si serás buenísima o solamente buena.  Nerviosa o tranquila. Traviesa, alocada, pillina... Porfa, que cantes bien!! Y haremos duetos y coros. Cabezota y contestona, obediente, lista, guapa y elegante o piltrafilla (como yo....). Quién sabe. Ven rebosante de salud que el mes de enero en Fregenal puede llegar a ser muy frío. Nosotros intentaremos estar preparados y hacerlo lo mejor posible... Yo creo que lo haremos bien. Sí, claro que sí, lo haremos genial. Como serás tú: genial, única e irrepetible. Te esperamos.


lunes, 22 de junio de 2015

Bienvenue!!

Supongo que a estas alturas nadie nos habrá imaginado como princesas de peinados elaborados y vestidos pomposos. El mundo cambia, las princesas cambian, véanse: la princesa Mérida (Brave), la princesa Elsa (Frozen) o la ex-princesa, actual reina, Letizia (vida real). Las dos primeras, almas libres, sin príncipe al final del cuento. La tercera, divorciada y re-casada con un príncipe, vale, pero quién nos lo iba a decir?


Si me he aventurado a colgarnos el título ha sido... Bueno, porque la prota es quien es y ella siempre soñó con un príncipe azul. ¿Qué hay de malo? ¿Quién ha dicho que no existan? Pero si las princesas han cambiado... Los príncipes no iban a ser menos. Ya no vienen a caballo, pueden aparecer andando, en moto en coche... Me pregunto cómo vino éste... Pudo venir aterrizando! Todo es posible, ya lo dije.
La que está por aterrizar es Charada. Con cinturón de seguridad anclada a una nube cardioforme, sobrevuela planetas y asteroides, con irresistible atracción por la luna y una sonrisa propanolólica iluminando su carita angelical.
No me lo podía creer. Allí estábamos, dando un pequeño paseo en una de sus visitas fugaces a la ciudad de torres moras y bla bla bla, y más ancha que pancha la Princesa me suelta (emanando corazones por cada poro de su piel) que hay un candidato al trono con bastantes posibilidades y que (empieza a levitar como un globo de feria con forma de corazón, la bajo, me la ato de un pelo a la muñeca y la dejo que siga hablando) que qué contenta está y que abanibí aboebé (empiezo a pensar que se ha fumado algo) abanibí quiere decir te quiero amor. ¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????
Quise llamar a ese tipo y decirle, eh, quién eres tú y qué has hecho con mi amiga?! Pero claro... Luego recordé. ¡Era normal! ¡Ese estado de hiperglucemia emocional e hiperactividad simpática formaba parte de esa primera fase del enamoramiento! Y en Charada... podría convertirse en algo verdaderamente serio. Sin embargo, estaba feliz. Sus ojos irradiaban destellos de felicidad y hasta en su pelo (sí, su pelo!) se patentaban estos efectos luminosos.


Vale. Las otras princesas del cuento ya no aguantamos más. Bajo el chorro de aire acondicionado, persiguiendo a un lado y a otro la corriente de flama del ventilador, a golpe de abanico, te lo pedimos ¡Queremos conocer al príncipe! Además, con todo lo que le habrás contado sobre nosotras... ¡Él también debe estar ansioso por conocernos! Entonces... ¿a qué esperamos?


Esta historia queda recogida aquí porque me hace ilusión contarla. Porque tu felicidad, Princesa Charada, nos hace felices. Y porque siempre tendrás un papel protagonista en los cuentos del cuarto, que son los cuentos de nuestras vidas :)

PD: Estimado aspirante al trono... Bienvenue!!!
domingo, 21 de junio de 2015

Todo sucede por una razón

Parece que fue ayer cuando a lomos de un gusano con nombre de distinguido perro, nuestra querida amiga disfrutaba del increíble poder de flipar, enfundada en tutú rosa, dispuesta a salvar el mundo de las garras de una bruja. Una bruja, creía ella, que le había lanzado un maleficio y había convertido en sapos reinconvertibles a todos los hombres del mundo. Y sin embargo... parece que uno escapó del hechizo!¿Cómo? Y... ¡¿DÓNDE HABÍA ESTADO HASTA AHORA?! ¿En un castillo encantado? Puede que sí... pues esto es una historia de princesas Disney de carne y hueso pero con superpoderes paranormales, y en sus vidas puede pasar de todo, todo.

Un buen día de no hace mucho tiempo, despues de largas cavilaciones y conversaciones con familiares y amigos (recuerdo un paseo por los jardines de la Buhaira), la Princesa Charada tomó una decisión. Cogería su maleta y se pondría rumbo a la capital del reino, en busca de nuevas experiencias, de otros aires, quizá otros encuentros...
A estas alturas de la lectura, en su cabeza ya ha sonado una palabra: Cabrita! Bueno... no te enfades... no queríais que escribiera algo?
Dejando atrás la ciudad de torres moras, olor a azahar, calor sofocante... Diciendo adiós a sus tierras, a su papá y su mamá, que la cuidaban tanto... Alejándose de sus hermanos, sobrinas... y de sus maravillosas y apreciadísimas amigas, las otras princesas del cuento... Charada llegó a otras tierras, llegó a otra ciudad, más grande, moderna y ruidosa.


Arrastró su maleta hasta un pisito modesto y cuqui en el barrio de Malasaña. Al principio seguramente, se sintió una princesa pequeña y triste, allí nadie la conocía! Pero me da que eso duró poco. El viento por su ventana, le traía las tendencias nuevas, lo último de lo último en música, teatro, moda... Por las noches, le susurraba al oído palabras de otros idiomas y por la mañana, un aroma de extrañas culturas flotaba en el aire de la calle, empujándola a caminar contenta.
Y se enamoró. Se enamoró de Madrid. Y sus amigas, las otras princesas del cuento que se quedaron en la ciudad de las torres moras, olor a azahar y calor sofocante... se enfadaron mucho con ella. Pero eso sólo fue al principio. Después lo entiendieron todo. Charada era feliz como una perdiz. Era la misma, pero era otra. Más grande y moderna... ruidosa como siempre. Sí, te echamos mucho de menos.
Sin embargo, había algo que inquietaba a la Princesa. Y a sus amigas princesas. Y a la madre de la princesa: No había príncipe que conquistara a Charada.

CONTINUARÁ...


jueves, 18 de junio de 2015

Cinquin

Llego a ese punto de mis "vacaciones" en que no sé si me aburro porque no hago nada o no hago nada porque me aburro. Que sí, que tengo que ponerme las pilas, pero uff.
Tras una ducha de sensaciones con esos maravillosos productos de la tienda lush que el Buda tuvo a bien descubrirme una bonita mañana, sintiéndome aterradoramente suave e inmersa en olores a rosas y jazmín, meditar es mucho más fácil.
Pienso en todo aquello que les dije a mis pobres amigas hace unos días en un encuentro tranquilo en torno a batidos, tortitas y helado. Descargar con sinceridad brutal parte de la mierda que te pesa en el cerebro a veces es peligroso... Vi en sus caras y en sus risas nerviosas el miedo a que yo estuviera urdiendo algún plan de suicidio macabro. Tranquilas chicas, sigo pensando que la vida, con sus miserias y todo, está llena de maravillas mucho más valiosas que aquello que nos disgusta. Fue hermoso esa tarde desplegarnos cual Ángeles de Charlie para rescatar a esa pobre señora de lo que le hubiera costado un paseo en ambulancia y quién sabe cuántas horas de espera en urgencias y puebas innecesarias. ABCD... qué bien quedó aquello de "Tiene pulso radial!". ¡Bravo! Fue divertido hacer de técnico una vez más. Aun así, me juego lo que queráis a que al final lo que tenía era una cistitis aguda.
Pienso, pienso, pienso muchas cosas... pero me muevo poco. A veces me asalta el pensamiento de si no me convertiré yo en uno de esos cetáceos que no pueden moverse de tanto tiempo como llevan ya acomodados en el sofá y que impregnan el aire de la salita de un olor tóxico y rancio a restos de células muertas incrustadas entre pliegues inaccesibles para una esponja normal del mercadona y una mano que frote que no será del propio cuerpo, si no de otra persona a quien no le quedará más remedio que desempeñar la tarea de higienizar dicha mole y que lo hará como le venga en gana porque aaah, no haberte puesto tan gorda, macho. La verdad, tampoco paso tanto tiempo tirada, ni forman parte de mi dieta un exceso de grasas trans de esas que han dicho por la tele que no están prohibidas pero que en España tampoco es que las consumamos tanto, pero que cuidado, porque aumentan el riesgo cardiovascular, o lo que es lo mismo, que te de un jama al corazón o al celebro.
Y bueno, por pensar, pienso en el final de la quinta temporada de Juego de Tronos, pienso en qué comeré hoy, pienso en el futuro... pero de todo eso hablaré otro día, porque habrá que hablar mucho y todos querrán saber, sí, estoy segura. Pero cada cosa a su tiempo.
Y pienso en el fondo marino, sí, siempre quise ser un cachalote... Pero nadando pesado, sereno y feliz en las profundidades azul oscuras de aguas de terciopelo.
jueves, 11 de junio de 2015

Ñam ñam

En esta vida hay placeres, para que voy a enumerar, a todos se nos vienen a la mente pequeños goces cotidianos que le dan sentido a nuestro día a día. Pero hoy, hoy he tenido la suerte de disfrutar de uno de esos que no se dan a diario, por unas cosas y otras y por salud más que nada, que no se puede una zampar con frecuencia un buen plato de garbanzos con tos sus avíos, que madre mía la que lo ha hecho, la mía, qué manos tiene que tener para hacer semejante delicia culinaria que está para rechupetearse los hocicos, los dedos y lamer el plato y no dejar gota, porque eso está que no es normal de bueno, de rico, de completo, que no le puedo poner más adjetivos maravillosos. Me río del master chef y de sus cagarrutas comegambas, que se dejen de pamplinas y le pongan ya al Pepe unos garbanzos cocidos como está mandao. Y a estas horas todavía me estoy acordando de los garbanzos de esta mañana no os voy a decir por qué, porque eso tampoco hace falta.
martes, 14 de octubre de 2014

Mucho tiempo, muchas cosas

Reencontrarse con un buen amigo después de muchos años sin verlo y sentir que no ha pasado el tiempo, que los pilares sólidos que un día construyéramos sentando las bases de una buena amistad, han permitido que ésta se mantenga intacta a pesar la desconexión, muchas veces impuesta por la distancia. Eso siento yo cuando entro en esta página arrumbada ya casi, vertedero en otro tiempo de mis ideas absurdas que necesitaban cabida en otro lugar donde acomodarse que no fuera mi cabeza loca, que entonces tenía que llenarse con otras historias, más serias, más aburridas, más instructivas...
Y parece que fue ayer, como dice el Buda en una de sus últimas entradas nostálgicas como esta mía. Parece que fue ayer... Pues bien, ha pasado el tiempo y aunque nos sintamos los mismos e igual de jóvenes, ágiles y bellos, han pasado también muchas cosas. Sólo para mí, los últimos cuatro meses han supuesto un cambio importante. Cambio que se desencadenó con La Boda, ese día que Jorge y yo preparamos con tal ilusión durante meses que al final reventó en una explosión de alegría y buenrollo del que se contagiaron hasta los cerdos de la dehesa y bailaron al son hasta las hojas de las encinas y se deshuesaron de alegría las aceitunas de los olivos chorreando aceite de oliva virgen extra del gustito tan agustito, tan agustito, tan agustito tuhé... Cómo definirlo... para mí fue una boda orgásmica y el que no sintiera lo mismo no estuvo en la misma fiesta. O tal vez fuera sólo yo... con los sentimientos a flor de piel... Es cierto que el amor y la amistad hay que demostrarlos todos los días y no sólo en fiestas, en Navidad o esas cosas que dicen los tópicos o el papa... pero yo tengo que decir que ese fin de semana sentí que el amor por mi familia y amigos se elevaba a la enésima potencia... y por supuesto por el que se convirtió en mi marido, mi compañero fiel de camino desde hace ya tanto tiempo y gracias al cual esta vida terrenal a veces tan puñetera se me llena de risa desde que me levanto por la mañana. Fue algo extraño, no lo dudo... sobrenatural. No pensé, por nada del mundo, que eso de casarme fuera a hacerme experimentar tales sensaciones. Espero que haya quien me entienda si no... pues me quedaré incomprendida.


Vinieron después vacaciones, el viaje a África por Kenia y Tanzania justo antes de que se desatara toda la pesadilla del ébola. Otra experiencia que nos dejó una huella profunda y nos contagió de ese mal de África que nos hará volver dentro de no mucho tiempo arrastrados por una fuerza paranormal que nos hace desear volver al lugar que fue cuna de la humanidad.

 
Pero hablar de esto me puede llevar renglones y renglones... así que os dejaré una poesía cutrecilla que escribí en aquellos días mientras respiraba aire empolvado de la sabana:

INSPIRACIÓN AFRICANA
Después de un día de safari
quiero llevarme a mi casa
un elefante y un topi, 
un dikdik y una jirafa, 
un león y un cocodrilo
y unas semillas de acacia. 

 
Y si no me dejas tú
que te pique un marabú,
que yo me los llevo a todos
subida en un avestruz, 
pues para cruzar el río
no pienso pillar un ñu. 

 
Dos o tres gacelas Thomson
les llevaré a mis sobrinas
y para mi un babuino
que me ayude en la cocina. 
A mi hermano un cormorán
que lo eche con las palomas
y a mi padre un malakita
que lo suelte por la huerta
y que anide en la casita. 
Y para Isabel dos rinos,
uno macho y otro hembra,
que seguro que consigue
que la especie se mantenga.

 
Y para mamá me llevo
la luna del Serengeti,
el viento del Ngorongoro,
el sunrise del Masai Mara
y la magia de Zanzíbar
y la paz de la sabana.


Nos iremos Jorge y yo
cargaditos de regalos
y con mil kilos de amor
en la mochila guardados,
ya nunca lo olvidaremos:
Jambo, jambo, jambo bwana...

Y así termina el poema, con el comienzo de la canción africana que no pudimos parar de cantar y tararear hasta semanas después de haber vuelto.


En fin, esto ha sido un poquito para la puesta al día, en otro momento hablaremos de los días de después, del jugar a las casitas, de mi piso nuevo que tan felices estamos montando con toda la alegría del mundo, de mi viaje reciente a Lisboa y estas segundas vacaciones con las que liquido mis días y que terminan desgraciadamente hoy....
lunes, 27 de enero de 2014

El cuarto está solo

Mi blog... Sí se quedó solitario, sí... Hacía siglos que ni yo pasaba por aquí. Y hoy me da por abrirlo, casi casualmente, y veo que alguien dejó un comentario ayer (gracias J.). Tiene gracia. Mi blog, lo quise yo tanto... Fue volver a tener un diario. Pero lo dejé, lo abandoné como se abandonan las cosas de las que uno se cansa. ¿Pero de verdad fue por eso? En mi defensa os diré que no fue tan absurdo. Allá por la fecha de las últimas entradas, andaba viviendo una etapa de cambio. Fue duro adaptarse, me costó bastante, incluso lo pasé mal... y a la hora de escribir algo sólo me salían tristezas. Y no me gustaban. No me gustaba lo que me salía escribir... y menos publicarlo aquí. Por eso desaparecí. ¿Retomarlo? Me encantaría. Pero no voy a prometeros nada, no sea que no sea capaz de cumplirlo, que ando ya demasiado desconectada de esto como para tener la certeza de que voy a volver en serio.
La verdad es que el motivo de abrir la cuenta de correo con la que tengo creada este blog, era para crear otro. Me ha dado a mí por ahí hoy. Pero he visto éste, tan solo, tan aburrido... que no podía pasar de largo.
Releo antiguos posts, escritos por mí, que ni me suenan ya y ni me reconozco... Me dicen que los ha escrito otra persona y me lo creo. En realidad no ha pasado tanto tiempo, pero han pasado tantas cosas! En tan sólo unos años, ¿será posible cambiar tanto? ¿Podrían volver a salir de mi cabeza relatos tan originales como algunos de los que por aquí andan? Será que la medicina me ha endurecido... pero ya no sé si mi creatividad es la misma... me siento más vieja, jaja.
En fin, veré que puedo hacer en los próximos días. Si en una semana no he vuelto por aquí, no os asustéis, será que la crisis se me ha pasado. Esperemos que no.
Feliz de pasar por aquí, os mando un abrazo a todos los que solíais dejar huella por estos lares y a alguno más que pase por casualidad.
Por poner un poco de sonoridad al asunto dejo una canción que he puesto hoy en el fb (cosa rara en mí) porque me gusta especialmente. A disfrutar. 

 
martes, 6 de marzo de 2012

Esta es la hora.

Mi hora. Silencio. La gente duerme, televisiones lejanas, llantos ahogados, balbuceos incomprensibles frutos de una pesadilla, el tic y el tac. Debería irme a dormir, sí, yo también. El chorro de un pipí, la cisterna, un bostezo alargado, otra vez, el tic y el tac, el tic y el tac. Mañana temprano el despertador no perdona. La puerta del ascensor, la puerta de un piso, la base de datos de virus ha sido actualizada. No, mañana hay que madrugar, pero hace mucho tiempo que tengo que abandonar la sala justo a la hora que más me apetece el cócktel. El camión de la basura. Porque a mí a estas horas me apetece sentarme tranquila, empezar a coger palabras, una de aquí, otra de allí, una muy rara, una más llana, una blandita, otra mojada y con calma, esdrujular el ingenio y agudizarme el cerebro, tacatacatá, y cócktel tecleado. No quiero no escribir en mi blog.
Antes usaba esta hora... ahora qué. Clon. Cisterna.
jueves, 1 de marzo de 2012

Creciendo

Parece mentira que ya sea marzo. Marzo. ¡Marzo!
Abro la puerta, entro, mis pasos suenan con eco... ¿hola? Parece que el cuarto está vacío. Sí, hace tiempo que las palabras se han quedado suspendidas o en suspense en este cuarto solitario, pero eso no significa que yo no pase por aquí. Ha llegado marzo, marzo 2012, y cada día que pasa aprendo montones de cosas y siento que por dentro voy creciendo más y más. Como estos brotes de albahaca que me aventuré a sembrar en enero, cuando todavía hacía frío, y que desde que nacieron hasta hoy apenas levantan unos milímetros de la superficie de la tierra donde asientan y, sin embargo, ahí donde las véis, en unos días, con el calorcito de marzo, empezarán a crecer sin parar hasta que les broten flores y desprendan un aroma delicioso que impregnará mis mejores platos. Desapercibidas, sus raíces también irán creciendo porque sin ellas no existiría nada de lo que vemos.

Brotes de albahaca

Incienso

Orégano, Mejorana y Lavanda

Salvia

Como estas pequeñas plantitas que habitan en mi balcón absorbiendo sabrosa energía de los rayos del sol, yo intento ser. Por las mañanas me cuesta la vida levantarme, hay días mejores y días peores, pero hay que salir al mundo dispuesta a hacer la fotosíntesis, crecer por dentro y crecer por fuera, aunque sea despacito y con trabajo, aunque por el camino alguna hoja se nos ponga fea, sabiendo que siempre llegará la primavera y nos saldrán las flores y que, si lo hemos hecho bien, recogeremos frutos...
miércoles, 30 de noviembre de 2011

Porque no tiene ventanas

Me agobia el corteinglés porque no tiene ventanas y por el bofetón de aire caliente con olor a mezcla de perfumes empalagosos, pero sobretodo por lo de las ventanas porque no lo entiendo. Claro que eso pasa en todas las grandes superficies por el estilo, pero hablo del corteinglés porque debe ser la madre que los parió a todos.
martes, 29 de noviembre de 2011

Me acuesto con gafas y

Suena el camión de la basura. La puerta del cuarto se cierra y tengo los pies fríos, la mitad del cuerpo fuera de la cama, la otra dentro y puesto el poncho con flecos que me hizo mi tía. Maleta por deshacer o maleta hecha. Recuerdos de un fin de semana en Madrid en una caja de bombones que poco a poco me iré comiendo. Mañana guardia. Mañana... zzzZZZ... guardia.
miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bailar volando y volar bailando

Me gusta bailar cuando no me ve nadie. Improviso todo tipo de pasos. De la cocina al salón, del salón al cuarto, del cuarto al balcón, del balcón al baño. Descargar tensión y reír y saltar y bailar y bailar y al final salir volando.


jueves, 17 de noviembre de 2011

aldkjñalfjjf

Extrañar es una palabra extraña. Cuando se echa de menos a alguien, se dice que se extraña. Cuando un niño se corta porque no conoce a una persona, se dice que lo extraña. Son cosas diferentes. Yo te extraño de noche y te extraño de día. Y también es distinto. Extraño tu ausencia y extraño tu presencia. Y tampoco es lo mismo. Y me extraña. Me extraña lo extraño de extrañar y extrañarte despierta y de extrañarte dormida y extrañando extrañarme de extrañarte tanto. Y de repetir tanto la misma palabra, me está sonando extrañísima.
miércoles, 9 de noviembre de 2011

Naturaleza XX(L)


Yo no sé si este es un falo enamorado de la luna o no, lo que sí sé es que se puso bien cerca de los espejos del río. Algo corto para ser tan gordo... y duro como para emerger de una montaña rocosa. Lo que está claro es que el romero de los montes le besa la frente. Yo paseaba tranquilamente, vislumbré unas moras, quise trepar a cogerlas... y semejante miembro viril me acechó en plena luz del día y encontrándome yo con la escasa vestimenta de un bikini. Me sobrecogió, la verdad. Luego vi que no era yo lo que él buscaba, y ya con los pantalones puestos, me atreví a inmortalizarlo. Al final, me causó ternura, pobrecito, ahí siempre expuesto... y le di dos achuchones (no podía hacer mucho más...)

*(A cuento del post de Diego en su particular cueva)

Capítulo x

En la oscuridad de la sala reina el silencio. Parece que todos han apagado sus móviles y con la entrada de la función aun en sus manos aguardan en su asiento a que empiece por fin. Que salga ya, que el público se va. Por fin se abre el telón. Detrás, el escenario; el decorado, mi cuarto; en el centro, mi cama; en la cama, yo. El despertador suena y suena, pero sigo dormida y me da igual, no lo oigo, que suene, que yo estoy frita, que se vayan todos, la gente se marea y el público se mea, que se vayan.
Al rato, una mano sale de la cama, es la mía, claro, porque estoy sola, si no estuviera sola a lo mejor no estaba jodida, digo durmiendo [...] Empieza otro día en el teatro de mi vida, porque esto no es otra cosa, un teatro sin guión en el que más vale saber improvisar y tener inquietudes porque si no te comen por los pies y te mueres del asco. Me levanto con sueño, sin ganas, joder, un poquito más, de verdad que quisiera levantarme cantando la novena sinfonía a cuatro voces, pero no me sale ni una tos seca.
Otra mano ahora, una gigante que no es mía ni tuya ni de nadie, con una goma Milan con un agujero en el centro hecho con un boli bic azul que casi la raja, sale del techo y empieza a borrar, borra las cortinas del telón que caían a los lados, borra el escenario con sus escaleras, borra al público y la lámpara gigante que colgaba del techo, dejándome sola en mi cuarto, como ahora, como todos los putos días normales y corrientes y molientes, de entresemana, laborables, y empiezo otro capítulo de la vida real. A lo largo del día se me va pasando la mala leche, me voy animando, recupero la voz y hago vida social. A veces, sin embargo, me gustaría que la mano gigante saliera de nuevo y borrara todavía un poco más del decorado, que borrara edificios, que borrara coches, semáforos, la tele con sus políticos y la basura que ponen todos los días; a veces me gustaría que nos borrara las ropas, que nos dejara desnudos en medio de un campo donde todos estuviésemos como nos trajeron al mundo pegando gruñidos como los que yo empiezo a emitir cuando ya salgo de casa por las mañanas. Y que borrara también, por favor, ya si no es mucho pedir, que borrara tanta puta falsedad, tanto protocolo, tanta represión y tanta mierda, para que pudiésemos hablar tranquilamente sin pensar si está bien o está mal o qué pensará la madre que me parió de la cosa más tonta del mundo.

Un día tuve este decorado. Ojalá se repita pronto.
miércoles, 28 de septiembre de 2011

Reflexión

Después de mucho tiempo aguantándome las ganas, por fin me decidí. Iba a ir a Media Markt a comprarme un libro electrónico de esos moennos porque por qué no? Tenía ganas, me metían ganas, me entraban ganas, ¡me salían ganas! En definitiva, que allá fui. Allá fui y acá volví, después de más de una hora dándole vueltas delante de la sección correspondiente, persiguiendo al de la camiseta roja para que resolviera mis dudas, llegando a la conclusión de que esa tienda tiene que poner un servicio de atención que permita establecer un orden para no tener que sentirte acosadora (acosadora fracasada) para que te hagan algo de caso... Y sí, me lo he comprado y ¿ahora qué? Pues que tengo sentimiento de culpa y cierta rayadura mental porque el desembolso que ha supuesto equivale a una guardia y porque el precio es practicamente el mismo que el de la playStation3 y no podía parar de pensar en lo distinto que es salir por la puerta con un libro electrónico a salir por la puerta con la play 3, pero luego me digo, al carajo! ¿Yo a por qué venía? A por el libro. Ea, pues hoy será el libro y otro día la playStation, ¿no hago cinco guardias al mes? coño, es que una tiene que sentirse mal por todo.
jueves, 15 de septiembre de 2011

Razón para no querer ser mi vecino

Hago mucho ruido cuando toco la flauta:

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Formidables formícidos

Todos estaríamos de acuerdo: mis jardineras necesitaban un lavado de cara. Así pues, todo comenzó un día nublado cualquiera aprovechando que en la capital andaluza el sol nos daba una tregua. Para que no pasara como cuando limpiamos la piscina, que tras varias mañanas de trabajo alguien llegó y dijo que no se notaba nada, decidí inmortalizar el proceso. Primero con el raspado.



Luego con la pintura.

Y por fin todas estaban listas.

Ha sido semanas después, cuando el calor sofocante se ha apoderado de nuevo de cada centímetro cúbico de aire de la ciudad, cuando han empezado los sucesos paranormales. Anoche, sin ir más lejos. ¿Sería por la luna llena? Aprovechando que la medianoche trajo consigo algo de fresco, decidí salir a regar mi nueva plantación de geranios y otras criaturas. Y cuál fue mi sorpresa al descubrir... esto!

Un formidable formícido parecía querer devorar mis macetas. ¿Sería un sueño? Fui a la nevera, le di un buche al cartón de zumo, y volví a salir al balcón. Genial, se estaban multiplicando:

Tras las dos hormigas dinosaurio, una hilera de pequeñas hormiguitas negras desfilaba silenciosa por mi jardinera recien pintada de blanco.
[No parecían peligrosas]

Lo más curioso ha sido, al llegar hoy del trabajo, encontrarme con lo siguiente:


¿Serán esos últimos puntos las cabezas perdidas de hormiguitas ancianas o tal vez despistadas o quizás ya aburridas de estar siempre currando? ¿Serán el esférico excremento de las hormigas dinosaurio o los huevos podridos de una hormiga reina? ¿O serán simplemente tres puntos que indiquen que esta historia... no ha hecho más que empezar?!!

martes, 6 de septiembre de 2011

El bocado más delicioso del mundo

Después de un día duro en que, entre otras aventuras, cabe destacar el insidioso y soporífero curso al que he tenido que asistir por la tarde, llego a casa y me dispongo a hacerme la cena. Exhausta. Desde la nevera, un tupper misterioso que pasaría más por el nombre de fiambrera cochambrosa, me saluda. ¿Cómo has llegado hasta aquí? Me pregunto. ¿Y qué misterioso manjar encierras? No dudo. Lo abro y... oh sorpresa. Croquetas. Croquetas de mi madre. No croquetas cualesquiera... LAS CROQUETAS. De nuevo, no dudo. Enchufo la freidora. Tomo una, con cariño, la acuno suavemente en una mano. Cruda es y ya dan ganas de comerla. Con sumo cuidado, una a una, voy poniendo hasta un total de ocho en la cestita. LAS CROQUETAS no pueden ser tratadas de cualquier forma, podrían ser perfectamente ganadoras del concurso al bocado más delicioso del mundo y yo las tengo, están en mi cocina, a punto de zambullirse en el aceite caliente de mi freidora.

[...]

Ya están fuera. Cómo me gustaría poder guardar, subir, copiar y pegar en un archivo .taste su inigualable sabor. No me resisto. Escribo con la boca llena, tecleo con los dedos pringados en un intento de dejar plasmado lo que experimento. Pero no puedo. Sólo puedo decir, y me repito, que son el bocado más exquisito del mundo.
Viva mi madre y la madre que la parió, que es mi abuela.
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