Nada calma tanto la ansiedad del estudiante como fumarse un buen lápiz Alpino. No importa el color, no importa el tamaño ni importa que tenga o no punta... curioso, eh. Lo único que importa mientras lees y relees palabras de la fotocopia de la fotocopia de una fotocopia del original sois tú y él, tu Alpino y tú. Puedes saborearlo lentamente, con calma, puedes recrearte en el inconfundible sabor de la madera y el grafito... nunca se acaba. Puedes incluso mordisquearlo. Y es mucho mejor que darle vueltas en la mano, al final siempre se cae! Eso desconcentra y, como dicen por ahí, eso no se vale. Fumárselo, sin embargo, relaja. Cada treinta minutos, los adictos al tabaco tienen que salir en busca de sus caladas de placer... con el Alpino no es necesario, está permitido hasta en las mejores bibliotecas, sólo que allí fumarán Faber Castell. Por un espacio sin humos. Nunca en una caja de Alpino verás las palabras "Fumar mata", "Fumar produce impotencia", "Fumar provoca cáncer"... nada de eso. En su lugar sale un precioso cervatillo en libertad.
No obstante, sabéis que mi concentración es frágil y soy altamente perturbable y susceptible de distraerme ante la más mínima corriente de aire externo y hasta de la desconcentración me desconcentro. Y a veces mis ojos se salen de los fotocopiados renglones llenos de letras que escribió alguien que sacaba buenas notas y que ya disfruta de título y sueldo, hermano de no sé quién, y me quedo mirando la tinta estancada en la barrita central de mi pilot rojo y me pregunto ¿A cuántos ciervos alpinos habrá que matar para llenar tanto pilot de "tinta"? *Y justo este es uno de esos momentos en que me falta el emoticono que siempre digo que alguien algún día tendrá que inventar porque es una carencia que tiene el messenger, los móviles y todos los medios de comunicación del momento, el de Capichi?!...... o existe y lo desconozco?
Y con tanto alpino llevo un rato acordándome de aquello de Mi moto alpina derrapante y no sabía dónde meterlo...
Es muy difícil ser como quien es para mis padres y mis tías, como quien es para caminar por las aceras con piel de señorita y de estudiante que se marchita la tarde recogiendo la vida que le dan los textos y las antologías, con piel de virgen mansa del silencio de tinta que me exigen las aulas, sabiendo que mi corazón se ha quedado en la esquina rezagado y perdido, grillo irreverente y harto que lame el violento dibujo de este mundo hasta desvanecerse y achicarse, grito de tormenta pálido y dormido.
La vuelta al estudio trae consigo muchas cosas... viejas costumbres, viejas rayadas, dolor de espalda, reaparición de antiguas hipocondrías, ansiedad, gula, readicción a una droga llamada cafeína, etc, etc. Al principio lo de siempre, que si qué raro escribir, si casi no me acuerdo de cómo se coge el boli... Poco a poco, sin embargo, la mano se va soltando y, antes de darte cuenta, ya te estás sacando mocos mientras lees. Porque esto es así, señores, es así. Cuando uno estudia se saca los mocos y la frecuencia de pipí/popó aumenta y se depila las cejas y se revienta granos que ni siquiera existen... y el que me diga lo contrario miente.
Ay, Sevilla, cuánto me inspiras... sólo aquí puedo escribir maravillas como esta :)
Fin del 2º minirecreo. En el 3º y último de la mañana volveré a ver si alguien dejó comentarios. Pido participación xD
Queridos hermanos, en mi pueblito hoy y mañana son días de fiesta... la Salud nada más y nada menos. Tambor, flauta y castañuelas resuenan por todas partes. A eso de las cuatro de la madrugada (mientras el pueblo se divierte en la verbena), las madres/mujeres/novias (pero mujeres seguro) de los danzadores se levantarán para coser los engorrosos trajes. A las siete empezarán a bailar en la popularmente conocida como "misa de los borrachos" (os podéis imaginar por qué), para no parar hasta la noche de mañana... y aun cuando sus pies no puedan más, reventados, llenos de ampollas, ellos seguirán danzando para la Virgen por todas las calles del pueblo... y en todas, la gente quiere que bailen como si fuera la primera y les animan y les convidan... y ellos como pueden siguen adelante. A mí me encanta esta noche. Mañana me despertarán, porque por mi calle siempre pasan temprano y yo, como de costumbre, me levantaré y con una cara terrible me asomaré a la ventana, y mi amigo Angelito que fue conmigo a la escuela y que para mí es el que mejor baila, me dedicará una sonrisa mientras mueve las patas con gracia... qué arte hijo, qué arte.
Si queréis saber más, pasaros por la casa de Nina, que ella lo cuenta que da gusto!
Mañana, si puedo, hago un video y lo cuelgo (postpondré mi partida hasta miércoles...)
Ah!!! Otra cosa, que mañana también es un día importante en el calendario por otra razón, que es el día de Extremadura y de los extremeños! (para quien no lo sepa) :)
Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho. Yo voy a coger las castañuelas y a ponerme las depor para bailar esta noche al más puro estilo frexnense. Y me piro que en un rato he quedao con Isabella/Farfalla para hacer unas gestiones allá por un bar del jardín... llamémosle calentar motores xD
El extraño viaje al norte... parecía que aun estaba empezando y de repente terminó. Tal vez quisiérais conocer detalles, tal vez no. Lo cierto es que sólo por el hecho de no ponerme triste al recordar, no los daré. Os puedo contar algunas cosillas, no obstante...
Puedo hablaros de un mar que le había robado parte del azul al cielo y de un cielo que le había robado parte de la espuma al mar. Os puedo hablar sobre calles de escalones interminables y pendientes acusadas con barandas azules para ayudar a quien las transita. De unos helados gigantes que casi se deshacían más en la mano que en la boca, de una placita ambientada donde el amargo de la cerveza se mezclaba con el dulce de una piruleta, de una arena fresquita que a las cuatro de la tarde no te quemaba los pies, de tardes inolvidables de paseos irrepetibles... Puedo recordar la brisa salada que rozaba nuestras caras mientras desde el paseo mirábamos la playa, las olas, los barquitos... ay! Haré una pausa...
La niebla en que se sumergieran al empezar su viaje la Señorita Tulp y Almendra Puck (ya conscientes de sí mismas), no llegó a disolverse apenas en toda su estancia santanderina. ¿Dónde está nuestro sol?, se preguntaban, ¿El sol que ha de alumbrar nuestras mañanas? Pronto descubrieron que a falta de uno, tendrían dos y dentro del mismo piso! Increíble pero cierto, uno alumbraba de noche y el otro de día... cuándo el ocaso, pues? Lo vimos muy pocas veces...
Al fin salimos de la duda de que la ensaladilla rusa realmente no es rusa sino española y, hablando de comidas, aprendimos también que la paella sólo sale bien en Valencia y que todo lo demás podemos llamarlo paella si queremos pero en realidad es otra cosa... claro que no lo hemos comprobado... aun xD Yo por mi parte también descubrí las quesadas y los económicos productos de la marca Alteza. Mi riñón ha llegado a acostumbrarse a filtrar cantidades importantes de cerveza... debería aprovechar y mantener una constante de tolerancia o debo dejarlo definitivamente? Lo meditaré mientras hago como que estudio...
En la misma barca en que partimos, pero inmersas ahora en una bruma, no de incertidumbre, sino de tristeza, la Señorita Tulp y yo empezamos a sentir unas turbulencias que agitan sin piedad las aguas que nos arrastran... realmente no sabemos si están fuera o están dentro de nosotras, vienen de lo más profundo del mar o del fondo de nuestras almas? No lo sé... pero la vuelta se hace dura. Traemos tantas emociones en el equipaje, que si pesaran tendríamos que vender los ojos para pagarle a iberia. Y lo cierto es que en esta historia que se va de lo real a lo imaginario, las emociones pesan... por eso nuestra barca se hunde antes de llegar a casa... y tenemos que salir nadando, nos ayudamos la una a la otra, ya casi estamos, nos queda poco... tal vez en unos días logremos salir a flote...
Pues eso... escuchando esta canción, te digo adiós, Santander... e inevitablemente al final me pongo un poquitito triste...
PD: miremos el lado bueno, vuelve la actividad al cuarto! :)
Queridos lectores, oyentes y seguidores fieles más que otra cosa, me habéis escuchado cantar por mi cuenta, con Buda, con el coro... pero nunca con mi amiga Maripaz, la persona con quien más he cantado del mundo mundial. Juntas hemos entonado villancicos, romances, canciones de iglesia, divertidos ritmos en la escolanía (como aquello de "Cooomo la floooor que el aire la llevaaa"), hemos cantado el Paseo, en la Sala de Fiestas, en el cine, en la Plaza de toros, en el colegio, el instituto, en la BBC (bodas, bautizos y comuniones) y hasta un año en las fiestas de Fuentes (que eso no se me olvida... xD) Y salvo en alguna boda, siempre sin ver un duro, por supuesto. Juntas íbamos a la escuela de Música, donde la terrible batuta de Don Rafael amenazaba constantemente con martillear nuestras cabezas, lloramos por no tener que volver a dar clases de piano y finalmente acabamos aprendiendo guitarra con nuestro amigo Bernardo........
Os podéis reir con esta foto que según mis cálculos es de hace seis veranos!! Maripaz con unos cuantos kilos de más y yo con unos cuantos de menos. La vida... :P
A lo mejor llegábamos a un bar y alguien decía: "Hombre, si están aquí Ella Baila Sola"...
Hace poco estuvimos ensayando esta canción y se nos ocurrió grabarla... tiene algunos fallitos, para no perder costumbre y, como siempre, yo voy un poco rapidito, jeje. Pero bueno, esto es lo que salió y con ella os dejo, así que espero que os guste!
Justo en el momento en que la vida no podía parecerles más sencilla. Justo cuando sus cuerpos y sus mentes se habían acomodado ya a que los días transcurrieran lentos y sin compromisos. Justo cuando sus músculos estaban casi atrofiados de pasar tanto rato en el sofá y sus dioptrías comenzaban a dispararse a causa de un abuso excesivo de ordenador. Justo cuando el hígado de una de ellas clamaba a gritos una neurona compasiva que hiciera reflexionar a su cerebro y se apiadara de él, mientras que en la otra, era una pobre neurona la que pedía socorro y piedad para que sus compañeras, poseídas por un extraño demonio imaginario, no la destruyeran... Entonces, justo entonces, las protagonistas de esta nueva historia se embarcaron en una aventura desconocida en la que no sabemos qué podrá pasar.
Navegando por un mar de incertidumbre, juntas, siempre juntas, contemplaban pasivas cómo su barca se adentraba en una bruma espesa que pronto les impidió seguir viendo. Tanto que ya no sabían ni quién era quién. La Señorita Puck... Almendra Tulp... Qué extraño.
Mientras ellas aun navegan sin saber qué pasará; mientras viajan adormecidas por la espesura cegadora de la atmósfera que las envuelve... la trama del cuento va cociéndose a fuego lento en un mar de aguas cántabras. Y con ello, El extraño viaje al norte de la Señorita Puck y Almendra Tulp, no sabemos cuánto de real ni cuánto de imaginario, da comienzo.
Lo único (por ahora) malo de esta historia, es que no sé cuándo podré contaros más. Espero que sea pronto. Mientras tanto, este blog permanecerá en stand by (salvo por dos entradas musicales programadas para los días 10 y 20).