jueves, 3 de diciembre de 2009

Noches de España

El Coplero. Capítulo I.

En las noches de luna y clavel...

...he estado divagando a cerca de un personaje que bien podría protagonizar una de mis ya olvidadas historias. Se trataría de un coplero amanerado (sí, la realidad me inspira bastante) que recorre en las lúgubres noches de otoño las céntricas calles de la ciudad sevillana entonando coplillas por lo bajini, melancólico, nostálgico de una época que le hubiera gustado vivir, sintiéndose fuera de la realidad, preso de unos tiempos que no son los suyos, atrapado, solo, incomprendido... Ataviado con mantoncillo flamenco y soñándose con peineta, va echándose los rizos hacia atrás con un gesto muy a lo Jurado. Deambula por Sierpes, Velázquez, Tetuán, la Campana, a veces se adentra en Santa Cruz y rara vez pasa de la Puerta Osario, por un lado, o de Reyes Católicos, por otro.

La gente lo señala, lo apunta con el dedo... pero a él le importa un bledo. No es esa su canción, mas sí su situación. Lo llaman Er Coplero.

Su canción favorita sería Triniá y, lejos del tumulto matutino del domingo, en la soledad nocturna de la Plaza del Museo, El Coplero la interpreta cualquier día de entre semana bajo la mirada pétrea de Murillo.

Pobrecillo El Coplero, no entiende de Internet, de coches, de ropa de última moda... no sabe ni que estamos en el siglo XXI. Todavía utiliza walkman y en él escucha a veces sus cassettes de las más grandes, Estrellita Castro, la Piquer, Lola Flores y el Caracol, la Jurado, Charo Reina, Marifé... y a veces se pone algo de Camarón.


Puede que continúe... también puede que no.
jueves, 19 de noviembre de 2009

Colours

Colores... últimamente algunos me tienen un poco obsesionada.


Desde que puse la falda de camilla mi salón está lleno de bolitas rojas y hasta las pelusas que rondan por los rincones, que en otras épocas consigo que pasen desapercibidas, se tiñen de ese colorao que me está matando.
El amarillo me trae a la mente la foto de la orla y me hace sentir víctima de una broma despiadada que debió ocurrírsele a algún catedrático malvado a cuyas clases de las ocho de la mañana no asistiera nadie y decidió vengarse disfrazándonos de Mochilo el de los Fruitis.
Luego está el negro... este sí que me afecta, pues todas las mañanas cuando salgo de casa me encuentro a un hombre cuyo color de piel no es otro que el negro más negro del mundo (luego no lo puedo llamar de otra forma), esperando que algún conductor aparque en su zona y le suelte unas perrillas. Resulta que paso por delante de este tio absolutamente todas las mañanas y, joder, no soy capaz de darle los buenos días! Y el hombre se los merece... Y esto me raya mucho.
El rosa me recuerda a Pinky y eso no puedo deciros lo que es porque es un secreto de sumario cuyo significado he prometido no revelar.
Cuando pienso en el blanco me deprimo al recordar que he de que poner la lavadora con ropa blanca pero que aun no tengo suficiente, pues por muchas bragas que haya a la cola siempre serán pocas para una lavadora y tendrán que esperar la llegada de unas sábanas, de alguna toalla... y a veces la cosa empieza a ponerse peliaguda.
El verde me recuerda los libros de la academia y eso me lleva al marrón... ¡Mierda! El marrón me recuerda que debería estar estudiando en vez de escribir esta hez! Esto... bueno, pues hasta la próxima.
martes, 17 de noviembre de 2009

Flashes

Me gustan esos recuerdos fugaces que irrumpen en nuestra cabeza fuera de contexto. Me pregunto a qué se deben, por qué vienen, cómo puede ser que de repente, estando yo en mitad de una conversación insulsa con alguien que me encontré comprando, cruce por mis ojos la imagen de una tarde en mi calle, con mis amigas de la escuela, jugando a torito en alto el día de mi cumpleaños. O el otro día, que iba yo en la bici pedalea que pedalea intentando subirme la manga con los dientes para ver el reloj, cuando así, sin más, vislumbro los escalones y la baranda que suben a la terraza de mi abuela. Y lo ves tan claro que casi lo tocas, recuerdas texturas y olores y te sientes el tú de otro tiempo, pero dura muy poco, ni un segundo diría, pero oye, es curioso cómo se apoderan de ti sensaciones que ya ni te acordabas de haberlas vivido.
Vienen así... y se van igual... Sabes de lo que hablo, no?
viernes, 13 de noviembre de 2009

Paréntesis en el Stand by

Paréntesis en el Stand by. Hoy he visto a Paqui con mi catalejo mágico de inventora de historias desde el sofá. Y es curioso, porque yo creía que seguiría donde la dejé, allí sentada y adormilada en los escalones resbaladizos del Puente de las bolas, en Lanzarote, pero, para mi sorpresa, no estaba allí. Os informo por si a alguien le picaba la curiosidad, porque yo sé que algunos cuando me he declarado en pause se han preguntado qué narices iba a pasar con Paqui y con su historia y yo que, ya lo dije, no soy partidaria de dejar las cosas a medias, me he preocupado por ello. Aparte, os soy sincera, a mí también me picaba la curiosidad... por eso, estando aquí tirada en esta tarde de viernes, esperando la visita invasora de mis progenitores, digo: Venga, Almendra, qué trabajo te cuesta coger el catalejo mágico y echar un vistacito... y eso he hecho.
Bueno, pues para quien le interese, Paqui va a bordo de un barco lleno de marineros borrachos que se pasan las horas viendo porno. No la han raptado, no, por lo que he podido deducir ella se ha metido ahí por su propio pie, sí señor, todo por querer probar algo nuevo... vamos, que esta Paqui está muy mal y en mi opinión alguien debería darle un coscorrón. No obstante, los marineros no son tan malos, alguno hay un poco más vicioso de la cuenta, pero en fin... Eso sí, me ha parecido ver un mocito que la cuida en la sombra, sin que ella se dé ni cuenta... pobre tonta.
Bueno, eso es todo. Ah, creo que el barco va a Australia, un poco lejos, sí... esta Paqui...
lunes, 9 de noviembre de 2009

Stand by

Siento mi ausencia en este gran mundo del blog... No me gusta dejar las cosas a medias, pero como sé que no voy a currármelo mucho, anuncio mi retirada por un tiempo. De cualquier forma, pasaré por aquí, cotillearé vuestros espacios y os dejaré comentarios y esas cosas y, probablemente, actualice más ese otro blog oscuro que sólo algunos conocen pero al que estáis todos invitados, que este, aunque, como siempre, no será con mucha frecuencia.
I'm really sorry.
Para seguir en la línea de mi Sombra dejo, paradójicamente, una canción de Luz que ahora me martillea la cabeza y con eso enlazamos los dos espacios cuya conexión, si no me equivoco, se hace pública hoy.


martes, 20 de octubre de 2009

Los días nublados


Los días nublados me gusta subirme al tejado. Allí me reúno con gatos, gorriones y algún que otro pato que esté de viaje y echamos el rato.

Misifú me cuenta las riñas nocturnas de gatos borrachos por faldas gatunas.

Ay, los días nublados, qué a gusto se está aquí tirada bajo el cielo emborregado, guardando historias pasadas debajo de la teja rota de mi tejado.

No me da miedo de la tormenta, no me da miedo, yo voy por mi cuenta y si me cae un rayo, pues que me caiga, que yo aquí me quedo, frita o a la plancha. Total, anda que no se está bien encima de mi casa.

Y no creas que me aburro ¡Que no todos los días es fácil ver por el cielo trotar un burro que, cual renacuajo, metamorfosea y se transforma en grajo! Y hablando de grajos, ya estoy viendo alguno volando muy bajo, empieza a hacer un frío... joper, ¡del carajo! Qué queréis que os diga, gatos, gorriones, patinos y hormigas... ¡y el escarabajo!, ahí os quedáis todos, yo me voy p'abajo.
jueves, 15 de octubre de 2009

:)

Diré cosas que no quiero y querré decir otras que no seré capaz de pronunciar. Y el tiempo seguirá pasando. Un segundo... dos... tres... cuatro... cinco... seis... siete... ocho... nueve... diez... once... así pasa y se va y no vuelve. Y seguirán sumandose las cervezas. Y a mi lado siempre estarás tú... Miss Candy Candy, no me abandones, yo soy tu verdadera fan y tú eres la mía, I love you forever.
Mañana será otro día y diré, ¿por qué has escrito esto? Porque sí, porque me da la gana, porque quiero.
PD: el americano del Salvador era guapo, que no?
PD2: estas son las entradas que no sé por qué narices lee todo el mundo y te comenta: se te ha ido la oya, pues sí, oye, la oya, oye, tampoco es tan malo, a veces pasa... y no pasa nada... que no?



LAAAA LARA LALÁAAA
SI TE MARCHAS DE AQUÍIII DE MÍ QUÉ SERÁAAA
LAAAA LARA LALÁAAA
...
martes, 13 de octubre de 2009

The tune (la melodía)

Todo le pasa a Paqui - IV.

Yo os quería hablar hoy sobre Fran and Isco... pero no va a poder ser. Sólo puedo deciros que con la tibieza del sol crepuscular, Paqui se ha quedado sopa en los escalones del Puente de las bolas (que no es lo mismo que Paqui se ha quedado en bolas en los escalones del Puente de la sopa!). Ya no pasa casi nadie y en el arrecife sólo se escucha el murmullo de las aguas que poco a poco la sumergen en un sueño profudo.

Mucho me temo que mientras estemos con Paqui hemos de hablar de canciones, pues la música es casi la que dirige sus pasos. Es curioso, todos podemos encontrar en canciones cachitos de nuestra vida. El que busca encuentra y a veces el que no busca, también, pues uno siempre mira desde sus ojos y escucha desde sus oídos y se sentirá identificado con el más mínimo detalle que le evoque un recuerdo y desde entonces esa canción será suya, a su manera. A Paqui le encantan estos guiños musicales que te pueden sorprender en mitad de una avenida mientras cruzas un semáforo con los cascos puestos... y a veces juega a la inversa y basa en una canción sus propias historias.

Batiéndose entre el sueño y la realidad, esta vez no sabía bien quién era quien jugaba con quién. Y mientras, en su cabeza... Yes, there are two paths you can go by, but in the long run there's still time to change the road you're on, and it makes me wonder... Your head is humming and it won't go, in case you don't know, the piper's calling you to join him (...) And if you listen very hard, the tune will come to you at last, when all are one and one is all to be a rock and not to roll...



Quién era el falutista, por qué la llamaba, de dónde venía esa melodía demasiado real para ser un mero producto de su imaginación y qué narices quería decir esa canción que, aunque le encantaba, nunca había llegado a comprender. No creo que lleguemos a saberlo, pero aun así, aquellas palabras viajaban por sus neuronas quemadas en esa tarde de domingo rara...

Continuará...

Si quieres leer la letra (y traducción) de la canción que suena en la cabeza de Paqui, pincha aquí para verla en una página aparte.
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