domingo, 15 de febrero de 2009

Rocky, la papila mutante. DESENLACE.

Parecía que ahora todas estuvieran en un lugar sagrado donde el silencio era el rey de uno al otro extremo de la cálida y húmeda estancia. Al final de la bóveda del techo, en el lado donde ya no había dientes, allí, colgando a modo de cámara de vigilancia que todo lo ve, se hallaba la que todas llamaban, vulgarmente, la Perla gorda. Para otros Campanilla, científicamente Úvula y, como a ella le gustaba que la llamaran, La Señora. Me parecía a mí que sus palabras sonaban en estéreo y no me equivocaba, pues, a ambos lados de la misma, dos estructuras blanditas y rugosas, como con puntitos, ayudaban a amplificar la voz de La Señora. Eran las famosas Amígdalas, para algunos Vegetaciones, sin otro nombre para distinguirlas más que Izquierda y Derecha.
El enfado había hecho que las tres estructuras se hincharan y enrojecieran hasta un punto que a la persona le estaba costando trabajo respirar, pues apenas dejaban sitio para la entrada del aire. Aun consciente de este estado de irritación de La Señora, una papila osada se atrevió a hablar. "Rocky debería estar muerta, Señora perla gorda... digo... Señora!" Aquello la enojó aun más. ¡Le habían perdido el respeto! Empezó a vibrar y a enrojecer más todavía y todas temieron que estallara de un momento a otro, sin embargo, eso no ocurrió. "Rocky no debe estar muerta" Dijo La Señora con toda la calma que pudo. Al fin se arrancó y empezó a hablar serena.
"Rocky es un milagro, pues la posibilidad de una papila de sobrevivir a un guisante asesino es de una entre un trillón. Lo cierto es que Rocky ahora es... una papila mutante".

Era increíble. Todas estaban fascinadas, llenas de envidia y algunas hasta tenían miedo. ¡Una mutante entre ellas! Qué horror. "¡Seguro que es un tumor! !Moriremos todas!" "¡Rocky es un tumor, Rocky es un tumor!" empezaron a pregonar desde la punta a la base de la lengua. Ahora sí que estaban aterrorizadas. Y mientras... la pobre Rocky, encogida y plegada sobre sí misma, lloraba y lloraba. "¿De veras seré yo un tumor? ¿Un cáncer maligno y destructor que acabará con todo lo que me rodea, con el medio en que he vivido y, tal vez, con la vida del ser humano que me dio cobijo en su propia boca, alimentándome día tras día, cepillándome cada mañana y al cual he visto crecer? Qué desgraciada soy. Se fue toda mi alegría. Quiero que me trague la faringe y morir abrasada por los ácidos del estómago. Morir al fin".
La Perla gorda prosiguió. "Aun no sabemos qué es. Los resultados no llegan hasta mañana con el primer axón que salga a las ocho en punto desde la neurohipófisis. Lo que sí se sabe es que tiene la maravillosa cualidad de sentir sabores nuevos, sabores que ninguna otra papila puede degustar." Hizo una larga pausa para que todas fueran asimilando lo que les estaba diciendo. Luego añadió, "Rocky saborea los sentimientos".
Ahora sí que se morían de envidia. Todas querían ser Rocky, mas lo que le demostraban era resentimiento y una hostilidad absoluta, aprovechando su estado depresivo para humillarla, marginarla y hundirla aun más. Entonces Rocky sintió una punzada. Luego un calambre la recorrió de punta a punta y, finalmente, la invadió el asco y la repulsión. Estaba saboreando el Odio.
Fue en ese momento cuando una pequeña filiforme que estaba a su lado le susurró con voz dulce "No estés triste Rocky... ¿Crees en Dios?". ¿A qué venía esa pregunta? se preguntaba la afectada... cuando además su respuesta a priori era No. Sin embargo, el Odio pasó y, esta vez, saboreó el Amor y la Bondad infinita que la genial filiforme, en medio de tanto odio, le había brindado.
Nunca había sabido si Dios estaría arriba, allá por el Cerebro, como órgano supremo que dirige y gobierna sobre todos los demás, o abajo, en el Corazón, el órgano vital que bombea y bombea sangre sin parar para alimentar a todo órgano y tejido viviente y donde parece que tiene uno el alma y sus mariposas. Ni siquiera sabía si ese Dios existiría y Cerebro y Corazón no serían más que dos vísceras movidas por la corriente natural de impulsos neurofisiológicos que algún día se pudrirían sin más bajo la tierra. Sin embargo... ahora había sentido el Amor. ¿Qué más daba dónde ubicarlo? ¿Y qué cómo llamarlo?


THE END

6 que dejaron huella:

Isabella Gispert dijo...

¡Ooohh! Puede conocer a qué saben el amor, el odio, la tristeza y la alegría. Rocky me da envidia... mucha envidia

budadorado dijo...

jooooooo q preciosidad!!!!!!me encanta rocky!!!ha sido genial el momentazo en el q se cree tumor!felicidades!!!

Drea dijo...

Un final buenísimo. Me ha gustado de los pies a la cabeza.

Anita dijo...

Que originalidad poder saborear los sentimientos. Y hay que ver qué envidiosas las demás. Menos mal que siempre hay una papila wena gente con nuestra Rocky.

Chikilla, menuda imaginación. Me ha encantado.

Muakk

Almendra Puck dijo...

Anita, a mí también me ha encantado ir siguiendo tus pasos por los 4 capítulos, jejeje.
La verdad es que este no era el final que tenía pensado, pero al final salió así :P
Un abrazo!

Almendra Puck dijo...

Isabella, así que tú también eres de las envidiosas? No me lo esperaba de ti, eh... :P

Buda, sabía que te gustaría el momento tumor por esa cruel despreocupación por los sentimientos ajenos xD

Drea, me alegro de que te guste! Aprovecho para anunciar que habrá un post especial dedicado a reflexionar sobre Rocky! :DDD jajaja, me gusta hacer eso después de escribir una historia :)

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