miércoles, 31 de diciembre de 2008

Recuerdos de un año feliz

Se acaba el 2008... no sé a vosotros, a mí me ha dejado un buen sabor de boca...

En enero tuve la suerte de celebrar en mi casa con una compañía maravillosa el cumpleaños de mi querida amiga Inma :)



En febrero... celebramos en mi piso oootro cumpleaños!! Y vaya tarde que pasamos!! Ese día descubrimos que nuestra nueva clase Macarena estaba llena de grandes talentos vocales y que, sin saberlo, nos habíamos juntado un grupo de personas que compartíamos un gran amor por la música (y derivados... véase a Charada, la protagonista de aquel cumple, asomando por el seiscientos reclamando un lugar en el grupo!)


En marzo tuve el gran honor de cantar en la Catedral de Sevilla con el Coro de la Universidad, nada más y nada menos que la Novena Sinfonía de Beethoven (el Himno a la Alegría) acompañados por el Coro de la Universidad de Leipzig, a donde está previsto que vayamos nosotros en noviembre de este año que entra!!






Abril siempre es el mes que más me gusta porque es mi cumpleaños, el de Jorge, el de mi madre, la Romería... pero es que además este año tuvo lugar un acontecimiento especial, sin duda, el mejor del año 2008 para mi familia: el nacimiento de mi primera sobrina, Rosario.


En el mes de mayo, aparte de celebrar el cumple de Buda y de la pianista del grupo (ya que la cosa va de cumples), no recuerdo ningún otro acontecimiento especial (tardes de tests, de música en casa de Buda y de Lor...). Lo que sí recuerdo es que con la llegada de la primavera empecé a sentirme cada vez más a gusto en mi pisito y que al fin le cogí el gustillo a eso de vivir a mi bola y hasta cambié la configuración del salón para estudiar mejor!! He aquí una foto que lo demuestra!

En junio, dejando a un lado que suspendí la cirugía y que el cumple de la Señorita Tulp se retrasó y no recibió su regalo hasta hace poco y que al fin se acabó el fatídico año de cuarto de carrera que tan bien nos lo pintaban y tan regular me lo hizo pasar... lo mejor de todo es QUE NACIÓ ESTE BLOG!! Quién me iba a decir que aun hoy seguiría escribiendo? Con lo abandonada qe soy! jejeje. Pongo esta foto con la antigua Clarividencias (aunque aquí ya había adquirido su nueva personalidad), promotora de mi interés por la creación de un espacio como este.

Y llegó julio y Charada y yo nos reencontramos aterrorizadas en el hall de un departamento de cirugía frío y cargado de tensión esperando la revisión de un examen que no creíamos tan suspenso como nos habían hecho creer... y aprobamos!! Y disfruté contenta en Fregenal de días de sol, baños, campo, cervecitas, sangría (con ositos y todo) y playitas de Huelva!

En agosto me desplacé en tren hasta la sierra cordobesa (dejándome el móvil en mi casa) para visitar un pequeño pueblecito llamado Palenciana, donde la familia de Inma nos acogió a Auxi y a mí con todo el amor del mundo y donde me lo pasé de muerte el día de la Fiesta del Agua.

Y en septiembre tocó visitar a Auxi en La Puebla de Cazalla, Sevilla, donde bailamos y bebimos rebujito hasta el amanecer en las casetas de la feria.

En octubre empezamos quinto! Increíble pero cierto. Ya a finales, fuimos al Teatro Lope de Vega a ver El Burlador de Sevilla, protagonizada por Fran Perea... pero el tuenti no me deja bajar una foto y no la puedo poner! maldición!

En noviembre piso con mis padres tierras gaditanas para visitar a mi hermano en Barbate y me quedo flipada con sus playas y sus zonas de pinos y campos del Parque Natural Las Breñas, tan cercano a la costa.

Y llegamos a diciembre, el último mes del año... la verdad es que no me quejo, eh! Represento junto con Buda y con el Coro una ópera! Theodora de Haendel; apruebo mis primeros exámenes, me despido de mi clase con una cena y una fiesta discotequera que deseo con todas mis fuerzas que podamos repetir en el año que entra y celebro la Navidad en casita rodeada de gente que quiero :D






¡¡OS DESEO A TODOS UN PRÓSPERÍSIMO 2009 LLENO DE COSAS BUENAS!!
RECIBID UN FUERTE ABRAZO DE VUESTRA AMIGA ALMENDRA PUCK
:)
lunes, 29 de diciembre de 2008

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Queridos lectores del Cuarto:

Un nuevo blog ha venido al mundo. Se trata de un espacio mágico creado por una buena amiga mía que ha querido sumarse a nosotros en la aventura de verter en la red todo eso que antes almacenábamos en nuestras cabezas sin que fuera a ninguna parte. Aunque los que pasáis por aquí tampoco es que seáis muchos, a los que lo hacéis os tengo en alta estima, por eso he querido recomendaros este entrañable lugar: El baúl del desván de la casa de la esquina.

Un abrazo y mis mejores deseos de un próspero y feliz año nuevo :)
sábado, 27 de diciembre de 2008

EL JUEZ DE LOS ABRAZOS

Lee Shapiro es un juez retirado y también una persona amable y cariñosa. En un momento de su carrera, se dio cuenta de que el Amor es el poder más grande que hay. Como resultado de ese descubrimiento se convirtió a la religión del abrazo: empezó a dar abrazos a todo el mundo y comenzaron a llamarlo “el juez de los abrazos”.
Lee inventó lo que él llama su “Equipo de abrazar”, lleno de corazoncitos rojos bordados con un adhesivo al dorso. Lee saca su “Equipo de abrazar”, se acerca a la gente y le ofrece un corazoncito a cambio de un abrazo.
Gracias a esta práctica ha llegado a ser tan conocido que con frecuencia lo invitan a conferencias y convenciones donde puede compartir su mensaje de amor incondicional. En una conferencia que se realizó en San Francisco, los medios de comunicación locales le plantearon el siguiente reto: “Es fácil dar abrazos en esta conferencia dirigida a personas que han venido aquí porque han querido, pero eso sería imposible en el mundo real”. Y lo desafiaron a que empezara a dar abrazos por las calles de San Francisco, seguido por un equipo de televisión de la emisora local.
Así, salieron a la calle y en poco rato Lee ya había abrazado a una señora que se le cruzó, a una muchacha con cara de disgusto porque estaba poniendo una multa e incluso a un conductor de autobús que, según dicen, son de la gente más dura, descortés y mezquina de San Francisco. Los del equipo de televisión no salían de su asombro.
Un día, una amiga llamó a su puerta. Nancy, payaso de profesión, iba vestida con su disfraz de trabajo, maquillada y con nariz postiza. Le invitó a coger su Equipo de abrazar y acompañarla al hogar de incapacitados.
Allí, Lee se sentía incómodo: nunca había abrazado a nadie que tuviera una enfermedad Terminal que padeciera graves disfunciones físicas o mentales. Aquello era excesivo para dos personas. Pero pasado un rato se fue formando un cortejo de médicos, enfermeras y ayudantes que los seguían de un pabellón a otro.
Llegaron al último pabellón donde se alojaban los casos más graves. La sensación lo descorazonó; pero, dado su compromiso de compartir su amor para conseguir un cambio, Nancy y Lee empezaron a abrirse paso por la habitación, seguidos por el séquito de médicos y enfermeras, que por aquel entonces ya llevaban corazones colgados al cuello y lucían sombreros de carnaval.
Finalmente, Lee llegó a la última persona, Leonard, que llevaba un gran babero blanco sobre el que babeaba incesantemente. Lee miró a Leonard, que no dejaba de babear, y se paralizó preguntándose si realmente era posible llegar a una persona en ese estado. Nancy lo animó. Así, le puso un sombrero de mil colores en la cabeza, sacó uno de sus corazoncitos y lo pegó en el babero de Leonard. Tras hacer una inspiración profunda, se inclinó para abrazarlo.
Súbitamente, Leonard empezó a emitir un chillido.
Otros pacientes empezaron a golpear cacharros. Lee se volvió hacia el personal de la sala, en busca de alguna explicación, y se encontró con que todos los presentes, médicos, enfermeras y auxiliares, estaban llorando. “¿Qué es lo que pasa?”, preguntó. Lee jamás olvidará la respuesta: “En 23 años, es la primera vez que hemos visto sonreír a Leonard”.
Así de sencillo es cambiar en algo la vida de una persona.

Del libro “Sopa de pollo para el alma”,
de Jack Canfield y Mark Victor Hansen.

Después de esto, ¿no te apetece dar un abrazo?
miércoles, 24 de diciembre de 2008
¿No os saben en estas fechas todas las felicitaciones un poco amargas? Porque mientras las celebramos en nuestras casas tan felices y contentos... el mundo sigue igual, no? No quiero fastidiar la alegría a nadie, eh! Sólo ayudar a estimular un poco nuestros cerebros con unas palabras bastante acertadas.

Merece la pena el video que os dejo a continuación (y además repasas inglés ;D )





Feliz Navidad, hermanos :)
lunes, 22 de diciembre de 2008

A los pies de la montaña.

Os preguntaréis que para qué he estado escribiendo sobre Foncho si mañana empezaré otra historia sin que ni siquiera os haya quedado muy claro de qué iba todo esto del guardián de la montaña... Pues bien, os contaré a qué venía.
Hubo un tiempo en que yo me encontraba perdida, no geográficamente, no es que no supiera dónde estaba... sino que más bien no encontraba mi lugar. Tenía la sensación de que los pilares que sostenían mi vida se habían ido derrumbando y ahora estaba flotando en el aire peligrosamente como flota un dibujito animado cuando va corriendo a toda pastilla y justo se pasa un poco del precipcio... permanece unos segundos flotando en el aire, intenta mover los pies, pero no hay desplazamiento y en breve se desploma y se pierde en el vacío perseguido por un grito que suena cada vez más apagado. Pues así me sentía yo, esperando la caída inminente.
Como nada me importaba ya, me eché a andar. Caminé, caminé y llegué a los pies de una montaña muy alta (como las que salen en las fotos de raticos inolvidables) y pensé "Si subo allí, a lo más alto, iré sintiendo poco a poco la vida de la montaña bajo mis pies... al fin no estaré perdida, recuperaré mi suelo y además éste no será tan frío ni tan inerte como el del asfalto".
martes, 16 de diciembre de 2008

Foncho, un perro de agua.

Si os interesan mucho las clasificaciones de perros según su raza, os diré que Foncho era un perro de agua español. Qué curioso, un perro de agua guardián de la montaña... No os preocupéis, nadie lo rechazó por eso en la serranía. Tenía un pelo precioso, fuerte, negro y ensortijado por todo el cuerpo. Bajo los rizos de su cara se adivinaban dos puntitos brillantes y más negros todavía que miraban con brío a todas partes.
Espero que no hayáis pensado que por llamarlo "el guardián de la montaña" se tratase de un perro feroz, agresivo, violento. Nada más lejos de la realidad. Foncho era un animal tranquilo, bueno, alegre, de una inteligencia casi humana y con una sensibilidad superior a la de éstos.
Y ya que os he descrito un poco su apariencia, aunque esto no sea importante, os diré una característica más de nuestro amigo. Foncho era cojo.
sábado, 13 de diciembre de 2008

Foncho, el guardián de la montaña

Foncho vivía en una cueva fría y oscura que encumbraba una montaña allá por las tierras de Sierra Morena. En invierno, la humedad se filtraba por las paredes y salían musgos y líquenes que luego duraban todo el año y le servían de verde decorado. Todas las casas tienen un olor especial, un olor diferente que toda la familia lleva impregnado en su piel y en su ropa... en la cueva de Foncho este aroma era el de la tierra.
La cueva no fue su cuna, ni fue el medio rural el que pisó por primera vez. Lo cierto es que Foncho vio la luz rodeado de seres humanos en una familia como otra cualquiera. Lo separaron muy pronto de su mamá y estuvo varios meses con una familia de acogida. Ésta, pronto se cansó de él y lo dejó abandonado en una cuneta, siendo el pobre Foncho aun... un cachorro.
Un cachorro, no más. Pasó la primera noche sin techo ni cobijo, muerto de frío y de miedo. Al día siguiente encontró aquella cueva y, desde entonces, Foncho, el guardián de la montaña, comenzó allí su vida de perro ermitaño y guardián.

Libro de Poemas.

Versos que impactan, que hacen pensar, bien o mal pero, al fin y al cabo, pensar. ¿Quién a veces no ha tenido este sentimiento? Hay que ser valiente para escribir esto en tiempos revueltos.

PRÓLOGO

Mi corazón está aquí,
Dios mío,
hunde tu cetro en él, Señor.
Es un membrillo
demasiado otoñal
y está podrido.
Arranca los esqueletos
de los gavilanes líricos
que tanto, tanto lo hirieron,
y si acaso tienes pico
móndale su corteza
de hastío.

Mas si no quieres hacerlo,
me da lo mismo,
guárdate tu cielo azul,
que es tan aburrido,
el rigodón de los astros.
Y tu infinito,
que yo pediré prestado
el corazón a un amigo.
Un corazón con arroyos
y pinos,
y un ruiseñor de hierro
que resista
el martillo
de los siglos.

Además, Satanás me quiere mucho,
fue compañero mío
en un examen de
lujuria, y el pícaro
buscará a Margarita,
me lo tiene ofrecido.
Margarita morena,
sobre un fondo de viejos olivos,
con dos trenzas de noche
de estío,
para que yo desgarre
sus muslos limpios.
Y entonces, ¡oh Señor!,
seré tan rico
o más que tú,
porque el vacío
no puede compararse
al vino
con que Satán obsequia
a sus buenos amigos.
Licor hecho con llanto.
¡Qué más da!
Es lo mismo
que tu licor compuesto
de trinos.

Dime, Señor,
¡Dios mío!
¿Nos hundes en la sombra
del abismo?
¿Somos pájaros ciegos
sin nidos?

La luz se va apagando. ¿Y el aceite divino?
Las olas agonizan.
¿Has querido
jugar como si fuéramos
soldaditos?
Dime, Señor, ¡Dios mío!
¿No llega el dolor nuestro
a tus oídos?
¿No han hecho las blasfemias
Babeles sin ladrillos
para herirte, o te gustan
los gritos?
¿Estas sordo? ¿Estás ciego?
¿O eres bizco
de espíritu
y ves el alma humana
con tonos invertidos?
¡Oh Señor soñoliento!
¡Mira mi corazón
frío
como un membrillo
demasiado otoñal
que está podrido!
Si tu luz va a llegar,
abre los ojos vivos;
pero si continúas
dormido,ven,
Satanás errante,
sangriento peregrino,
ponme la Margarita
morena en los olivos
con las trenzas de noche
de estío,
que yo sabré encenderle
sus ojos pensativos
con mis besos manchados
de lirios.
Y oiré una tarde ciega
mi ¡Enrique! ¡Enrique!,
lírico,
mientras todos mis sueños
se llenan de rocío.
Aquí, Señor, te dejo
mi corazón antiguo,
voy a pedir prestado
otro nuevo a un amigo.
Corazón con arroyos
y pinos,
corazón sin culebras
ni lirios.
Robusto, con la gracia
de un joven campesino
que atraviesa de un salto
el río.


martes, 9 de diciembre de 2008

Malas noticias. LvhST.

No sabéis cómo me siento. La rabia me corroe y no puedo hacer nada. Tengo una mala noticia para vosotros, y es que tengo que dejar de escribir sobre la Señorita Tulp. Tal y como se han puesto las cosas en el panorama mundial, ahora mismo sería peligrosísimo que en un medio como este se cuente la verdad sobre su historia. Los malos la persiguen, quieren acabar con ella mientras se oculta no sabemos dónde, pero eso sí, su actividad contra la injusticia y la avaricia que está desequilibrando el mundo más y más, no ha cesado.

En algunos lugares su cara ya ondea en banderas que jóvenes pasean con fervor por las calles de sus ciudades. ¿Cómo no la habéis visto entonces? os preguntaréis. Es posible que a vuestra ciudad no hayan llegado aun... y en los medios de comunicación nunca encontraréis nada. Está totalmente prohibido. Lo prohíbe el gonbierno de los gobiernos. Lo prohíben los hombres antifaz. Ellos se han apoderado de todo. Han ido convirtiendo el mundo poco a poco en una fábrica de tristeza donde la única cultura, la única religión, el único sentimiento existente se llama tener.

Es muy arriesgado escribir esto aquí, pero mi conciencia me dice que lo haga. A mí no me van a callar. Estas palabras quedarán aquí para siempre, mas si no puedo seguir con esta historia es porque así les sería demasiado fácil localizarme. Y tenemos que protegernos, nosotros, los que estamos con ella, los que queremos que la humanidad siga conservando su dignidad, tenemos que andarnos con mucho cuidado porque ellos están por todas partes.

Algunos dicen que los han visto, pero lo cierto es que, más que verlos, la mayoría percibimos su presencia cuando notas cómo se te congela el alma. Te sientes paralizado, tus ojos ya no miran, tu boca ya no ríe y toda la expresión que puede transmitir una cara se borra de un plumazo como el viento borra una huella en la arena. Cuando los tenemos cerca, todos somos antifaz.
...
sábado, 6 de diciembre de 2008

El desayuno. LvhST-V.

Capítulo V. El desayuno.

La Señorita Tulp entró confusa y desorientada en la cafetería sin saber ni por dónde caminaba, sumida por completo en sus pensamientos, replegada sobre su alma sin echar cuenta al mundo que intentaba despertar a su alrededor en torno a una taza de café. De pronto, una cara diferente a todas las demás allí presentes, una cara que desentonaba por su expresión de alegría, de estar feliz aunque fueran las ocho de la mañana y un largo día de trabajo quedara aun por delante, la sacó de su ensimismamiento.
Sentada al fondo de la sala, bajo las verdes hojas de una maceta que colgaba del techo al más puro estilo andaluz, Miss Candy Candy le estaba regalando una sonrisa chocolatada de las que sólo ella sabe conceder. Era imposible mantenerse impasible... la Señorita Tulp no tuvo más remedio que reírse. Sin embargo, nadie más pareció darse cuenta de tan graciosa situación, ninguna de las demás personas que estaban allí con la mente puesta en sus quehaceres rutinarios fue capaz de olvidar por un momento sus problemas y dedicar una sonrisa a la mañana. La Señorita Tulp fue consciente de ello, pero tampoco se alarmó, pues lo que necesitaba en ese momento era centrar toda su atención en aquella persona que parecía que al fin iba a librarla de esa tristeza vital que últimamente la invadía. No recordaba haber conocido antes a esta joven singular, sin embargo, algo en su interior le parecía que la echaba mucho de menos... eran los restos de una Clarividencias mortecina que aún palpitaba débilmente resignándose a salir a la luz por haber comprendido que ahora era el turno la Señorita Tulp, la versión más completa y estable de sí misma.
A los pocos minutos, las dos ya se congratulaban como si fueran amigas de toda la vida. A la Señorita Tulp se le olvidó ese sentimiento de soledad que no la dejaba pensar en otra cosa, mientras Miss Candy Candy le contaba las historias de cuando metía la cabeza en la lavadora para gritar a pleno pulmón, insonorizando así toda su rabia contenida; de los concursos de pedos; de las posturas de decorticación y descerebración con algún chupito de más; de la noche en que besó a un sapo que resultó ser algo más que un príncipe encantado...
Tantas cosas, tantas historias eran las que podía contarle Miss Candy Candy para amenizar cada día, minuto, hora y segundo de su vida... Pero de pronto, algo le ocurrió a aquella joven de mirada dulce de grandes ojos azules, pues dejó a la Señorita Tulp sola dando carcajadas en medio de la cafetería y salió pitando dirección a los servicios de la planta baja del edificio de al lado. Lo siento, tengo una urgencia... me cago! Y con esas palabras desapareció en un abrir y cerrar de ojos.
Fue entonces, cuando se quedó sola, ya feliz, con una sonrisa plena en los labios, cuando miró a su alrededor y se dio cuenta de la expresión de las caras que la rodeaban. Hombres de mirada cansada y triste. Jóvenes que llegaban arrastrando los pies y las ojeras para pedir un café solo que los mantuviera despiertos. Mujeres que lanzaban al aire miradas de odio porque otros se les adelantaban en la cola, haciéndoles perder más tiempo del necesario para ese momento improductivo del día.
miércoles, 3 de diciembre de 2008

Sentimientos Nuevos (LvhST-IV).

La verdadera historia de la Señorita Tulp (LvhST para abreviar).

Capítulo IV. Sentimientos nuevos.

Tras la desaparición definitiva de Clarividencias, la Señorita Tulp empezó a sentirse sola. Ahora sabía lo que sentía cualquier ser humano normal (quiero decir, sin desdoblamiento de su personalidad). Se sentía atrapada en un cuerpo en el que estaba sola y desde el cual miles de millones de billones de partículas de aire la separaban de aquel que estaba hablándole a medio metro. Hiciera lo que hiciese, por mucho que quisiera, nunca podría sentirse tan cerca de otro como lo había estado de Clarividencias. Pues ellas compartían el mismo alma, sin embargo, ahora sabía que el cuerpo (y no el alma) es lo único que se puede compartir con cualquier ser externo a tu propio yo en un intento por pasar a formar parte de él y que esto, además, en grado máximo, sólo puede lograrse con ciertas personas y de forma instantánea. Y esto no la consolaba en absoluto.
Sé que me estoy yendo por las ramas sin contar los verdaderos planes de la Señorita Tulp pues, como suponéis, ella vino al mundo para algo más que para ser mi amiga, no pensaréis que una transformación así se da todos los días y sin finalidad alguna. No creo que haga falta que diga que todo sucede por alguna razón. Sin embargo, con ese estado distímico depresivo, nuestra reciente amiga era incapaz de emprender su difícil Misión.
Todo esto cambió cuando conoció a la primera amiga que Clarividencias hizo al empezar sus estudios superiores, la que le había ayudado tantas veces a sonreír cuando, como la Señorita Tulp ahora, pasaba por un mal momento. Ella era... ¿no os la había nombrado antes? ¿Cómo se me ha podido pasar?! La única, la inigualable... la escatológica Miss Candy Candy.
martes, 2 de diciembre de 2008

Hasta el último pelo

He estado pensando seriamente a cerca de mis entradas. ¿Por qué casi todas están basadas en imaginaciones mías? Está claro, la razón es que fuera de las paredes de mi cuarto solitario tengo menos vida que una rata de alcantarilla. Bueno, también está la facultad. De casa a la facultad y de la facultad a casa... Qué horror. Luego está la rutina de los lunes y jueves, de casa al coro, del coro a casa. Y ya está. Algunos días práctico "puebling" y luego vuelta a empezar. Dicen que la vida de estudiante es la mejor y yo respondo: pues será la tuya. La vida del estudiante de medicina es casi un suplicio constante. No voy a decir que todo sean penas, a ver si os vais a pensar que estoy más amargada que un choco, que también tengo mis momentos de felicidad y disculpad por esta entrada, pero es que la dermatología es la asignatura más fea que me he podido echar a la cara y no sólo necesito huir de los apuntes sino que además necesito despotricar de ellos y de mi facultad y de mi carrera y de todo.
Al menos la semana pasada recibí una gran noticia, pues a la Señorita Tulp y a mí nos han concedido una beca para pasar un mes en Santander (de prácticas, claro, no creáis que vamos de balde). Así que allí estaremos en agosto dispuestas a hacer todas las historias clínicas que haga falta, pero eso sí, también a conocer aquella región tan bonita con sus chicarrones del norte incluidos, jeje.
A pesar de todo, he de decir que creo firmemente que la Medicina es un arte y, como arte, el mejor que existe. Pero por Dios, por Alá, por Harry Potter o por quien sea, que se acabe la carrera ya que yo lo que quiero es actividad!!!!!! Que no es que quiera abandonar esta vida de irresponsabilidad que nos caracteriza por ser pobres y dependientes de nuestros padres y por poder echar la culpa de nuestros errores a nuestra inmadurez e ignorancia de la vida, pero es que YO YA NO PUEDO ESTUDIAR MÁS! Si hay algo que tengo claro es que yo no nací para estar sentada en una silla cuatro o cinco o seis horas seguidas (mañana y tarde) mirando un papel, porque me muero, me mustio, me marchito! Mi cuerpo quiere marcha, movimiento, el ajetreo de la séptima planta, hasta el de urgencias!
Maldigo la dermatología en todas sus facetas. Prefiero hacer un tacto r*c**l (no quiero herir la sensibilidad de la comunidad no médica). Es la única rama que no es un arte. He dicho.

PD: con esta vida que llevo, así luego me pasa que me bebo una cerveza y se me va, se me va de las manos! xDD
sábado, 29 de noviembre de 2008

La verdadera historia de la Señorita Tulp. III

Capítulo III. El cuaderno de la Señorita Tulp.

Yo empecé a ser yo cuando aprendí a observar lo invisible. Qué ávido lector que se precie no se ha topado alguna vez con las palabras sutiles de Antoine de Saint-Exupéry que, en boca de un zorro ya domesticado, rezaban así “Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos”. Cuando yo las descubrí, su mensaje hizo una profunda mella en mi corazón humano y caló más y más hondo a medida que las iba digiriendo en mi cabeza. Como si se hubieran transformado en nutritiva glucosa para mis células, cada una de sus letras pasó a mi sangre y viajó por todo mi cuerpo, dejando una impronta principitesca por todos y cada uno de mis órganos y demás estructuras de mi anatomía.
Las consecuencias fueron totalmente inesperadas. No fue algo súbito, si no que ocurrió poco a poco, sin que nos diéramos cuenta. Digo “nos diéramos” porque desde aquel momento, nuestra personalidad empezó a sufrir un desdoblamiento, una división. Y la que antes sólo era Clarividencias, ahora, sin saberlo, también me llevaba dentro a mí. Ella no puede ser consciente pues, cuando mi temperamento aflora con todo su esplendor, el de Clarividencias se camufla, desparece… y pierde la conciencia de sí misma. Porque ya no es ella, si no que es yo... quiero decir... que soy yo. Ha pasado poco más de un mes desde que empezó el fenómeno de la transformación y de Clarividencias ya no queda apenas nada.
Obviamente no fui yo la que empezó con todo esto de “observar lo invisible”, puesto que aun ni siquiera existía. Fue Clarividencias quien, muy inteligentemente, se dio cuenta de las barreras casi impenetrables que, desde que nacemos, van poniendo delante de nuestros ojos para que no veamos las cosas como son, para engañarnos, para ofrecernos una realidad alterada, un “Show de Truman”, un “Matrix”, en definitiva, una mentira como una catedral de grande. Por eso, como bien dedujo Saint-Exupéry quizás ya mucho antes de escribir “El Principito”, la única forma posible de ver la realidad tal y como es, es con el corazón.
Al principio yo me preguntaba el por qué de esta transformación. ¿Por qué Clarividencias no puede seguir siendo Clarividencias y santas pascuas? ¿Por qué de pronto entro yo en escena sin comerlo ni beberlo? Y poco a poco fui hallando dentro mí la respuesta a mi propia pregunta. Clarividencias no podía seguir siendo ella porque le faltaba capacidad de actuación. Le faltaba ese pequeño empujoncito que a todos a veces nos hace falta, el paso que hay que dar para tomar la iniciativa. Y por eso, sí, por eso surgí yo, la Señorita Tulp.

Cuando acabé de leer miré a la muchacha que tenía delante y ya no sabía ni quién era. ¿Era mi amiga de siempre o era mi nueva amistad? Tampoco veía si sus ojos estaban tristes o alegres. Su cara era una mezcla de derrota y satisfacción, de salud y enfermedad. Finalmente, cogió el cuaderno de mis manos, me dio un beso en la mejilla y se marchó diciendo tan sólo "Quería que lo supieras".
Nunca más la volví a ver.

Continuará???
jueves, 27 de noviembre de 2008

La verdadera historia... II

Capítulo II. La confesión.

Nos sentamos al calor del braserito y, reconfortándonos con una deliciosa infusión de hierbas aromáticas de los campos frexnenses, Clarividencias empezó a contarme aquel secreto que la estaba consumiendo por dentro.

Creerás que estoy loca, pero es urgente que le cuente a alguien lo que me está pasando... lo que me va a pasar. No me hagas preguntas, no te las hagas a ti misma. Simplemente creéme.
Hace meses que me están ocurriendo cosas muy extrañas. No consigo dormir y, cuando lo hago, me despierto sin recordar nada de lo que he hecho antes de irme a la cama. Las lagunas de mi memoria cada vez son más grandes y, es más, nadie sabe decirme qué he hecho o dónde he estado justo en ese espacio de tiempo que no logro recordar. Me pesa el cuerpo, me siento cansada y, poco a poco, he ido sintiendo como si una extraña fuerza, un impulso espiritual, otra persona con un alma más firme y poderosa que la mía, se apoderase de mí. Cada vez que me despertaba después de uno de mis largos periodos de amnesia lacunar, notaba su presencia con más intensidad y cómo ésta se iba adueñando de mi vida sin que yo pudiera hacer nada. Miraba a mi alrededor y veía mis cosas cambiadas de sitio, mi armario lleno de ropa que desconocía, mis libros desordenados y mis fotos iban desapareciendo como si se las tragara la tierra.
Al principio, sospeché que se tratara de alguien que entraba en mi casa, me sedaba con algún tipo de hipnótico y jugaba a ser yo hasta que a mí se me pasaban los efectos del potente somnífero. Me había decidido a poner una cámara en mi cuarto las 24 horas del día, pero, por desgracia, me caí de la escalera de mano intentando fijar un cable al techo de la habitación (siento haberte contado que me caí en la ducha...). Como sabes, me lesioné la muñeca derecha y estuve casi dos semanas medianamente imposibilitada, pues soy diestra. Fue durante ese periodo en que no podía utilizar mi mano derecha y yo creía que tampoco me valía de nada la izquierda cuando al fin me di cuenta de lo que estaba pasando.
Me ocurría con frecuencia que, tras despertar sin saber qué había pasado ni dónde había estado horas o incluso días atrás, encontraba papeles escritos con notas, apuntes, relatos, ideas perfecctamente razonadas y redactadas... y con mi propia letra. Pero un tanto peculiar. Yo notaba una inclinación distinta, como si las palabras se postraran queriendo besar la línea horizontal del renglón.

Era la letra de mi mano izquierda, idéntica, calcada a la letra que ahora hacía al no poder utilizar la derecha. Pero yo era diestra, ni zurda ni ambidiestra, no, diestra. Nunca había podido escribir con la otra mano. ¿Por qué ahora sí?


Continuarááá...!!!
martes, 25 de noviembre de 2008

La verdadera historia de la Señorita Tulp. I

Capítulo I.

Yo no contaría esta historia si no estuviera autorizada para hacerlo. Y créanme que lo estoy, es más, casi me veo en la obligación. La razón es muy sencilla y es que la protagonista de la misma es una amiga de confianza. Amiga que un día me desveló un gran secreto... y es que no era una, sino dos. Sí, sí, habéis entendido bien, he querido decir que realmente no es que fuera sólo una persona, sino que eran dos, es decir, que esta historia, como cualquiera, no tiene sólo una protagonista... sino DOS! Bueno, dos... en UNA! Un poco lioso, lo sé, mas no os alarméis, todo se irá aclarando.

La Señorita Tulp llegó una fría mañana de invierno. Nadie la conocía. En ningún lugar. Era como un recién nacido, un nuevo ser. Pero hecha ya una mujer. Obviamente, yo tampoco sabía nada de ella, ni quién era, ni por qué apareció en mi vida con sus extrañas ideas... pero tardé sólo unos segundos en darme cuenta de que era un genio. No un genio de lámpara de pie ni de mesilla de noche, no, un genio genial, una persona sabia, astuta, rebosante de cosas buenas. Tenía justo lo que el mundo necesitaba en los tiempos que corrían... y eso era PELIGROSO. Ella tenía inteligencia, capacidad de actuación y bondad. También carisma y esa chispa que engancha al expectador. Empática, defensora de las causas justas, muy amiga de sus amigos... y con más enemigos de los que debería.
Pero remontémonos tiempo atrás. Antes de que la Señorita Tulp apareciera en mi vida, mi compañera de camino, mi amiga de confianza, Clarividencias, compartía conmigo todos los momentos que su ajetreada vida le permitía. Echábamos buenos ratos, con Buda, con Charada... y siempre nos divertíamos, aunque estuviésemos estudiando en la biblioteca. Nos conocimos en primero, cuando empezamos a estudiar en la Universidad. Y yo sabía bien cómo era, la conocía... o eso creía. Clarividencias siempre había sido un poco rara, por qué no decirlo, diferente a la mayoría, una persona excepcional. Era alegre y risueña y en sus ojos siempre brillaba una chispa de ilusión por todo lo que se traía entre manos. Pero de pronto, algo debió cambiar en su vida. Pasaban largos periodos de tiempo sin que apareciera por clase y, cuando lo hacía, venía cambiada, pálida y triste, sin la chispa en la mirada. Parecía que llevaba días sin dormir, qué digo días, semanas! Yo le hablaba sin parar de lo que habíamos dado en su ausencia, le contaba anécdotas y fiestas que se había perdido y, sobre todo, le hablaba mucho de la Señorita Tulp. Estaba deseando presentársela pero, curiosamente, siempre que Clarividencias aparecía por clase, faltaba la Señorita Tulp. Yo sabía que se iban a caer bien... eran muy parecidas!

Sin embargo, no sabía la sorpresa que me estaba esperando a la vuelta de la esquina. Algunos meses más tarde, Clarividencias vino muy preocupada a hablar conmigo. "Tengo que contarte algo. Es un secreto. Un secreto muy importante". Yo no sabía qué decirle, así que me quedé callada y, simplemente, la escuché.


To be continued!!
sábado, 22 de noviembre de 2008

El Cuarto Solitario.

Era una mañana de martes como otra cualquiera. Tenía muchas cosas que hacer... pero no tenía ganas. Me levanté y una oscuridad impropia para la hora que era inundaba el piso de punta a punta. Todas las persianas estaban bajadas. Con los ojos todavía medio cerrados, despeinada y hecha un zombi, fui avanzando dando traspiés de un lado a otro del pasillo con los brazos estirados como si estuviera sonámbula. Buscaba las ventanas, pero no las encontraba. Buscaba las puertas, pero nada. Fue entonces cuando vi a lo lejos una luz, no sabía por dónde entraba, pues ni había puerta ni ventana. A medida que me iba acercando, cada vez me molestaba más el resplandor, hasta que, poco a poco, mis pupilas se fueron haciendo a él.
Al fin lo tenía delante. La luz provenía de una especie de rectángulo que brillaba flotando en el aire. No era muy grande, era como un ventanuco por el que no cabía más que mi cabeza. Sin embargo, sucedió algo muy extraño, pues empecé a asomarme lentamente... Me pasó primero la nariz, quizás luego las pestañas, frente, labios, barbilla y... de pronto algo tiró de mí, una fuerza de otro mundo, de un universo paralelo o algo así. Y sentí, por un lado, como cuando el flash de la cámara fotográfica más potente de la Tierra te da directo en los ojos y, por otro, como cuando vas en coche por carretera y el conductor coge un cambio de rasante más rápido de lo debido y se te pone el estómago en la boca... pues esas dos cosas a la vez, una sensación MUY RARA.
Y pasó la genial sacudida. Y al fin pude abrir los ojos. Y tanto que los abrí... se me pusieron como platos. Y también se me abrió la boca, porque no me lo podía creer, ¿cómo había llegado hasta allí? Y vosotros os preguntaréis, ¿pero qué viste, Almendra, qué era, QUÉ? Y yo os lo voy a contar.
Era una habitación. Podría ser un cuarto de cualquier casa de cualquier familia de cualquier lugar, pero tenía algo que... No, no, no. Más bien le faltaba algo... Ni puertas, ni ventanas! Empecé a agobiarme y revolví todo lo que había allí dentro, fui palpando las paredes una a una, pero nada. Hasta que me di la vuelta y pude ver cómo la misma luz flotante que yo había visto en mi casa, flotaba allí esperando a que yo quisiera asomar otra vez mi cabecita y devolverme así a mi dulce hogar.
Más tranquila ya, sabiendo que tenía ahí mi canal mágico de conexión directa con mi casa para cuando yo quisiera regresar, decidí echar una ojeada a mi alrededor. Y no os lo vais a creer. A simple vista podría parecer un cuarto casi normal, sí, tenía una cama, dos sillas, una mesa, pero el aire... algo te impedía una visión adecuada. Cerré un poco los ojos intentando entrever qué era aquella bruma extraña... los cerré un poco más... y entonces la Bruja Choni!!... la tarde aquella... no sé qué de la copla... los toros... el traje de hojas secas... Palabras! Frases! Letras! Eso eran! El aire estaba lleno de palabras mágicas, de historias, de canciones, sentimientos, música, ilusiones, aventuras, ocurrencias y un sinfín de cosas más vividas y por vivir, inventadas y por inventar. Las letras se zambullían en el mar de símbolos, de códigos y términos y se mezclaban unas con otras transformándose en palabras nuevas, en frases distintas... se chocaban, daban vueltas, carambolas, gateaban por las paredes...

Y así fue como yo llegué a un Cuarto Solitario virgen; poco después me puse manos a la obra y empecé a poner orden. Cada vez que entro, atrapo una palabra de aquí y otra de allá y, como buenamente puedo, voy amueblando con historias los rincones de este cuarto extraordinario. Lo mejor fue descubrir que, en vuestras casas, el mismo resplandor os daba acceso a este lugar, comprobando de una vez que no era este un claustro hermético e impenetrable, sino todo lo contrario... nuestra Sala de los Menesteres. Tú has elegido no ser un ladrillo en la pared. Escogiste ser una ventana más por la que entra un torrente de luz incalculable, sólo espero que no la cierres! Así que no te lo pienses, saca tu caña y pesca, saca tu red y caza, cógelas al vuelo y cuidado que se escapan, se resbalan, se escaquean, son traviesas, tienen alas! Son palabras!
jueves, 20 de noviembre de 2008

El roce hace el cariño... 2ª parte

...y podría enfriarse la silla mientras tanto... ¡enfriarse la silla! No, eso sí que no...

De este modo, el joven Luisito descartó la posibilidad de pegar a su amigo (porque ya podría decirse que le había tomado cariño) en un libro, fuese de la asignatura que fuese. Así que, mantuvo su postura con el puño cerrado y el dedo índice estirado, algo similar a la estatua de la libertad o al que está esperando que le caiga un donut (que nunca cae, por cierto). Siguió pensando unos segundos y... "¿Qué tal si lo pego debajo de la silla?", se dijo. La verdad es que no era una mala idea (es lo que hace todo el mundo) pero le asaltaba la duda de que algún día tuvieran que coger la silla para ponerla en otra habitación, o para hacer limpieza, o para mudarse de casa... ¡qué más da para qué!, el problema era que alguien diese la vuelta a la silla y se encontrara allí con el maldito moco pegado en forma de sonrisa burlona que se mofa de todo aquel que lo mira con cara de asco.
Recordó algo que había visto hacer a algunos y que no estaría mal aplicar al caso. Consisitía en pegarse el moco en la suela del zapato y esperar a que este se separara de ti cuando él quisiera, libremente, sin coacciones. Claro que esto sí que no le hacía ni puñeterísima gracia. Eso de llevar su propio moco (aunque ahora que digo propio, siempre sería mejor que llevar el moco ajeno) pegado a la suela de esos deportivos que tanto le gustan, que son de marca (oh, qué guay!) y que casi le cuesta donar un riñón para poder comprarlos (aunque en realidad se los pagara su madre, pero y el esfuerzo que le costó convencerla!) no le daba muy buenas vibraciones, la verdad. Y menos allí, en su cuarto, que igual podría dejar el moco a la entrada de la habitación, bajando las escaleras o en la puerta de la cocina. Y tampoco era plan de salir a la calle con el dedo tieso y una vez fuera pegárselo para dejarlo en los adoquines por los que a veces hasta había andado descalzo.
Luis estaba tan sumido en los pensamientos de encontrar una solución eficaz y cómoda para deshacerse de la maldita sustancia pegajosa que ya se le estaba incrustando al dedo que no se dio ni cuenta de que su mdre había abierto la puerta del dormitorio y entraba para traerle la merienda.
En dos segundos, nuestro amigo bajó de la nube. Sintió pasos a su espalda que se acercaban y... ¿qué hiciste, oh, probe mentecato?! Tenía tras él a su adorable mamá, aproximándose lentamente con un plato de deliciosas magdalenas y un vaso de leche... ¿Qué fuiste a hacer insensato?!!

Sin darse cuenta, como guiado por un instinto animal, sacó disimuladamente la punta de la lengua y, sin pensarlo, con un movimiento rápido, zas!

¡Se chupó el dedo!

¡¡Se tragó el moco!!

-Buenas tardes, Luisito, aquí tienes la merienda.
-Gracias mamá.

Aquella fue, sin duda, la merienda más completa de Luisito, de quien te puedo asegurar que, a partir de ahora, no se lo pensará dos veces a la hora de pegar el moco debajo de la silla!
martes, 18 de noviembre de 2008

El roce hace el cariño y no me quiero separar de ti (dicho por un moco)

Os dejo aquí unas palabras que la Almendra de hace unos años publicó en la revista del instituto, causando un gran revuelo en la sala de profesores... xD

Era una tarde de frío, aunque el sol brillaba con toda su fuerza en el cielo azul. A Luis no le apetecía en absoluto hacer los ejercicios para el día siguiente, pero sabía que tenía que estar al menos unas dos horas dentro de aquel cuarto para que su madre pensara que estaba estudiando. Llevaba ya casi una allí metido, sentado en la incómoda silla junto a la mesa redonda de la esquina de la habitación. La falda de camilla le llegaba hasta el cuello y había puesto la papelera en el rincón para poner los pies encima y estar así más cómodo.
Tan grande era su aburrimiento que se sintió tremendamente feliz al encontrar la distracción de hurgarse en la nariz. Introdujo con cuidado el dedo índice y... voilà! he ahí un pequeño moco verde no muy duro, mejor dicho, demasiado blando. Era un moco difícil de manejar. Apenas lo hubo extraído de la oscura cueva en que éste llevaba a cabo su función protectora, cuando ya se le perdía entre los dedos índice y corazón.
Intentaba hacer con él, ayudándose del pulgar, un pequeño proyectil para lanzar después por la ventana, pero le era imposible. Podríamos decir incluso, que era un "moco rebelde, muy suyo". Luis paró de mover los dedos por un momento e intentó buscar otra solución. Estaba allí, sentado con los pies sobre la papelera de plástico, casi hundida ya por la fuerza que ejercían las piernas, mirando fijo el dichoso moco que, al parecer, no quería separarse de él. Desvió su mirada un momento y buscó por la mesa algún inservible papelucho donde poder envolver aquella sustancia verde, elástica y pegajosa (y repugnante, por cierto), pero lo único que había encima era el libro de biología, un estuche lleno de firmas de colegas y un flexo con una bombilla azul y tres o cuatro mosquitos volando alrededor.
Miró pensativo la forma en que estaba abierto el libro: el tema que estudiaba (la célula) pertenecía casi a la mitad del grueso tomo. Todo lo anterior ya estaba dado; era el bloque de geología. Luis odiaba la geología. Montañas, rocas, ríos y glaciares le habían hecho suspender la pasada evaluación. Con la mano izquierda (la mano libre, por decirlo de alguna manera), volvió páginas atrás. Páginas subrayadas que le daba un poco de pena destrozar pegando un horrible moco color polo de lima-limón. Pero ¿qué iba a hacer si no? Llevaba ya casi un cuarto de hora con el dedo tieso y se le estaba quedando petrificado en el aire! Pensó en el libro de lengua: la unidad de los sintagmas. Sí, esa sí que la odiaba tanto como para pegar en ella una docena de repugnantes mocos color polo de lima-limón. Pero tendría que levantarse si quería coger el libro de lengua. No, eso no estaba a su alcance, si se levantaba, al sentarse no recordaría la postura que tenía, no sabría qué pierna estaba sobre cual o dónde apoyaba el codo derecho... Le llevaría otro rato acomodarse y podría enfriarse la silla mientras tanto... ¡enfriarse la silla! No, eso sí que no.

[...]


Sí queréis saber cómo acaba la historia tendréis que esperar a la próxima entrada!

PD: no déis ideas, que le quitáis la emoción :PPP
jueves, 13 de noviembre de 2008

Nuevo día va a empezar... distinto a los demás


Os sitúo. Serían aproximadamente las 8.55 h. de la mañana, con lo que ya me estaba saltando la primera clase del día, muy probablemente dermatología (igual a tortura china), y llegaba tarde a la segunda. Esto ocurrió hará poco más de dos semanas. Iba yo por el carril bici, feliz y contenta (y quizás un poco dormida...), con mi melena al viento, pedaleando en mi saeta de fuego amarilla, la primera a la izquierda ras, subiendo la cuesta de Santa Justa, ras... Sumida en un estado de semiobnubilación, pedaleaba mientras mi cuerpo intentaba vencer el sueño, el frío, el resfriado y la angustia de llegar tarde un día más, para no variar. Para colmo, una vieja amiga se cruza en mi camino en lo que podríamos traducir a lenguaje escrito como un yiuuuunnnn y me lanza un "Adiós piliiii" que se queda flotando en el viento en el espacio entre su bici y la mía. Miro atrás y una melena pelirroja se va alejando. Pimienta!! Qué de tiempo sin verla! Y no le he dicho adiós! No me he dado cuenta! Joder, pues casi me caigo por mirarla, mira que si le llego a decir adiós y me desestabilizo... mierda, qué frío, no me voy a curar nunca de esta maldita tos... Diossss, menos 3 minutos y todavía voy por José Laguillo... Y para colmo empieza a chispear y me tengo que poner el gorro de la sudadera y parezco un gnomo colocao...

No sé bien cómo pasó, el semáforo estaba en rojo para las bicis, pero no venía ningún coche... claro que no contaba con el espacio muerto que quedaba entre el gorro de gnomo y la patilla izquierda de las gafas... lo cierto es que empecé a cruzar y de pronto apareció un cuadriciclo que iba directo a por mi biciclo y que parecía que iba a aplastarme como si fuera un gusano. Todos sabemos lo que es un frenazo en seco... pero sabéis lo que es un frenazo en mojado? Es algo así como... "Tranquilo, señor conductor, usted pase por el otro carril, que ya me estampo yo solita en este pero, por favor, no me aplaste la cabeza... graciassss".

Y así fue. Viví la caída un poco a cámara lenta, aun estaba dormida... pero de pronto, PLASSHHH! me estampo con el suelo, pero estampada de verdad; más que estampada, impactada; más que impactada, incrustada. Como cuando vas en el coche y un pequeño mosquito colisiona con el cristal y se queda ahí pegado por mucho tiempo... pues así me quedé yo. Y fue maravilloso. Genial. El despertar. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien, tan viva, como si me hubieran quitado de delante un velo que me separaba del mundo y, cuando me levanté, de verdad tenía los pies en el suelo y mi cuerpo era más ágil y mi mente más clara.

Sentí cómo el Mundo me gritó "¡DESPIERTA, QUE HA EMPEZADO UN NUEVO DÍA!"

:)
martes, 11 de noviembre de 2008

Va de luces rojas.

Odio los númeritos rojos de la radio-despertador de mi escritorio que cada noche, mientras intento dormir con los ojos abiertos, me recuerdan que es tarde y que mañana tengo que madrugar y que otro maravilloso día ha tocado su fin sin que yo le haya sacado el partido que debería (sobre todo en cuanto a estudios se refiere).

El otro día mi madre me compró una regleta de esas en las que puedes enchufar varias cosas a la vez, pues la alargadera que yo utilizaba antes ha sido destinada a otra base de corriente eléctrica. Consternada, manifesté "¡Mierda! ¡Otra maldita luz roja!", pero... "oh, sorpresa!", el pilotito de la regleta, cuya intensidad luminosa yo intento apocar escondiéndolo detrás de un espejito, produce un curioso resplandor anaranjado en el rincón de mi cuarto que me recuerda a la luz que emite la bombillita con forma de llama que ponemos cada Navidad a los pies del Niño Jesús en el Portal de Belén de mi hogar familiar.

"Pero si tú ya casi ni rezas!", me digo yo... y la niña que hay en mí, sale y me dice con un tonillo de rintintín que sólo los niños saben poner "Sí, pero aun así, pensar en el Niño Jesús te tranquiliza, eeeh!"... Y al rato me duermo con una sonrisa feliz mientras mi ángel de la guarda vela por mí.

:)
PD: nunca subestimes el poder que puede tener un hombre que reparte Biblias en miniatura en la calle... nunca subestimes el poder de un Nuevo Testamento sobre tus manos xDD
martes, 4 de noviembre de 2008

El baile.

La luna creciente cuelga del cielo sin iluminar apenas, cediendo por esta noche todo el protagonismo al brillo de las estrellas. Mientras, descansa a lo largo de toda su curvatura, tumbada a modo de columpio, decolorada y mustia, tal vez porque desde allí arriba lo ve todo.
El viento sopla fuerte y silba al chocar contra mi cara, los búhos me miran escondidos, los murciélagos revolotean invisibles y por mi cuerpo corre entonces un escalofrío y mi alma se estremece por el miedo.
Pero me hago fuerte y venzo todos los temores porque, aunque esté sola en esta noche triste y fría del otoño, perdida en este bosque donde vine a refugiarme de los hombres, reconozco que entre estos árboles deshojados que parecen mecerse mientras duermen, he encontrado la paz. Entre sus cuerpos se cuela ese soplo que no cesa, que me trae aroma a mar, a tierra fresca, a pastos y que aspiro sin saciarme mientras camino sin rumbo por estos parajes.
A mis pasos van crujiendo los ramajos y hojas secas. Siento en las plantas de los pies el impulso nervioso de la tierra, la corriente natural que circula en el subsuelo, por donde fluye vida que no vemos, igual que fluye la sangre y se transmite la corriente por dentro de nuestro cuerpo. Cierro los ojos y me dejo llevar por el encanto. Mi pelo vuela, se despeina, se me enreda y de pronto mis manos, sin recibir orden alguna de mi cerebro, ellas solas, por su cuenta, sin saber yo bien lo que están haciendo, empiezan a dar palmas.
Yo no sé, no entiendo qué es lo que pasa. En un segundo mi ser cambia. El silbido del viento es ahora una voz desgarrada que entona en buen flamenco, del profundo, del que lleva sentimiento y los crujidos a mis pies son los acordes de la fiel guitarra acompañante. De los árboles dormidos caen hojas que se apiñan girando para formar remolinos que ascienden desde el suelo y hacen ondas con mi falda recordándome los volantes de aquel traje…
Mis brazos van subiendo lentamente y mis manos van dibujando espirales en el aire que permanecen flotando como hilillos de humo que envuelven mi cuerpo mientras bailo. Suavidad, gracia, ternura… vienen de la música, entran en mi cuerpo, directamente hacia el alma, y salen por las yemas de mis dedos, por mi cintura y por mi pelo, tal vez para subir después al cielo y consolar allí a los muertos que nos miran preocupados.
Ha empezado a llover, pero no importa. La lluvia toca ahora por mí las castañuelas, a la vez que mis dedos con brío emiten chasquidos acompasados al son de esta naturaleza salvaje que emborracha hasta la más ínfima de mis células, que me trastorna y me fascina. Inspiro profundamente, el cuerpo firme, brazos arriba, la cara alta y los ojos cerrados… ah, qué bueno el aroma a tierra mojada. Luego suelto el aire poquito a poco y sigo mi baile.
Me mojo. El pelo, la ropa, la cara. Da gusto sentirse libre, fuera de la vida ciudadana. Libre de noticias que entristezcan y confundan mi alma, libre de violencia, de ira, de rabia. Libre de ataduras que no sean de las sagradas. Libre de todo, hasta de mí misma. Libre casi para tirar piedras…
Abro los ojos y miro al cielo. Las nubes han tapado las estrellas. Cierro los ojos de nuevo. Me emociono sin motivo y entonces me doy cuenta de que estoy actuando como una excéntrica fantasiosa, que estoy loca, sí, y de remate. Dejo caer los brazos y me fundo con el agua dejando así caer también mi cuerpo.
Tirada en el suelo, empapada y derrumbada, lloro mientras se encharca mi alma. Por qué, por qué tengo que volver a casa.
Luna, tú que estás ahí tan a gusto, no me mires con esa cara. ¿Acaso no has sentido el extraño sortilegio que me ha envuelto unos minutos poseyendo mi cuerpo y mi alma? ¿Ni el dolor ni el sufrimiento que salían de esa garganta, ni ese lamento asfixiado que salía de la guitarra? ¿Era el grito de la tierra? ¿El del cielo? ¿De quién era? Tal vez fuese el de una joven que cantaba alguna pena, o el de un hombre solitario, o el de una gitana muerta, o el de mi alma… O el de la tuya, Luna, o el de la tuya, quizá porque desde allí arriba lo ves todo.
Cántame otra canción, Luna, y bailamos las dos juntas con el traje de hojas secas. Ya he pensado que esta noche no me iré a dormir a casa…
domingo, 2 de noviembre de 2008

Nostalgia.

No sé porqué ni cómo es posible, pero hoy me he levantado con la sensación de echar de menos todo aquello que no he tenido jamás, todo lo que no he visto o sentido. Al abrir los ojos esta mañana, me ha atormentado pensar que si todo se acabara hoy no habría vivido tantas cosas por no haberlo intentado siquiera.
Qué triste me siento al recordar aquel libro de poesías que hojeé en una librería y que no pude comprar por no llevar dinero. Quise tenerlo y deseé llevármelo para leer aquella noche en la cama, pero por pereza o abandono, nunca volví a por él.
Añoro esa puesta de sol que la Humanidad no ha contemplado jamás: todos los hombres unidos de las manos mirando al horizonte rojo con los ojos llenos de lágrimas, sintiéndonos de verdad iguales y necesarios los unos para los otros.
Extraño el eclipse de luna que nunca he visto y la aurora boreal que iluminaba el cielo del polo mientras yo veía la tele; extraño a la gente que vivió en mi casa antes que yo y a los que vivirán después; extraño mi pasado y mi futuro. Echo de menos aquel cuadro en el que yo salía pintada, aquel libro que escribiera en una noche de inacabable inspiración, todos los sueños que no se me cumplieron.
Siento no haber estado al lado de mis amigos cuando fingí escucharlos, cuando teniéndolos delante estaba en otra parte y cuando estando lejos quise tenerlos cerca. Echo en falta todos esos momentos tristes, alegres, aburridos o mágicos que no viví con los míos... con los tuyos... contigo... que no viví. Y añoro también a aquellos enemigos desconocidos que jamás dieron la cara, pero cuyas palabras llegaron hasta mí a través del viento y de las bocas de otros y me ayudaron a hacerme mejor.
Echo de menos no saber qué se siente cuando cae la nieve o al dormir sola en el campo sin más techo que el cielo o al hacer de pronto algo que nadie espera de ti. Aquel beso y aquel paseo.
Siento no haber estado con él cuando estaba contigo y no haber estado contigo cuando estaba con él. Siento no haberte tenido cuando me tuviste y que no me tuvieras cuando yo te tuve. Siento haberme equivocado de deseo al paso de la estrella fugaz.
Lamento no haber leído mi libro preferido y no haber escrito la poesía que un día quiso salir de mi interior pero que yo reprimí, quedando en ningún sitio para siempre. Añoro la ciudad que no visité, la risa que no reí y el llanto que me guardé.
¿Por qué pudiendo vivir aquel momento negué al destino? Echo de menos esa otra vida que podría haber vivido si en lugar de seguir mi camino hubiera elegido algún otro.
¡Son tantas cosas las que extrañamos sin haber tenido nunca! Intento seguir cavando en mi nostalgia, desenterrar todo aquello en lo que nunca he reparado pero que siempre ha estado ahí. He encontrado algo más. Le extraño a él. Ese que nunca me ha conocido. Ese al que tampoco yo conocí. Aquel a quien he querido en la oscuridad, como el me quiso a mí.
Hoy estoy triste; quisiera leer aquel libro, ver un eclipse de luna, sentir la nieve caer o conocerte.
Tal vez no lo logre todo, puede que me queden cosas por hacer, pero creo que he llegado a una conclusión. Y es que si la vida mañana me da otra oportunidad, me lo prometo, viviré. Pensándolo mejor... ¿es necesario esperar a mañana?
En fin, dejaré la historia por hoy, he de ir a la librería en busca de aquel libro de poemas...
viernes, 26 de septiembre de 2008

Una mañana en la escuela

Hoy he visitado a mi mamá en su lugar de trabajo. La mujer que me dio la vida enseña lo que hay que enseñar a diminutos seres chillones e hiperactivos que cuentan sus años con los dedos de una mano, pequeños terremotos que no pueden aguantar con el culo pegado a la silla más de medio minuto. Allí fui yo con la intención de poner a esas pequeñas criaturas minihumanas algún juego en el ordenador de la clase, pero aquello parecía misión imposible. De pronto mi madre me abandona y se va a hacer no sé qué y yo me quedo sola ante el peligro (con cara de tonta) rodeada de pequeños terroristas que me chillan "ahora yo, ahora yo, seño, tengo sed, tengo pipi, tengo caca, tengo mocos...!". ¡¡Pero bueno, niños, dejadme vivir y echaros p'atrás, que me pegáis los piojos!! ¿Se me olvidó daros ese dato? Resulta q es el tiempo de los piojos y algunos pobrecillos se ponen a tu lado a rascarse desaforadamente desde la frente hasta los hombros, atravesando sus despeinadas cabezas con sus uñas llenas de tierra. Y entonces yo empiezo a sentir un hormigueo (o debería decir piojeo?) por todo el cuerpo y casi parezco un mono rascándome y mirando a los enanos las cabezas. Puag! Y me digo a mí misma: No he nacido para esto (pura coña, quién fuera maestra!).
Por otro lado, también tengo que decir que son adorables cuando vienen corriendo hacia ti con su dibujo recién coloreado en mano para enseñártelo con toda la ilusión del mundo. Hasta que abren la boca para gritarte a la cara "Ahora la plashtttilina, seño!" y claro, inevitablemente, un chorro de saliva sale despedido en todos los sentidos a través de los huecos de su pobre dentadura.
Realmente hay que tener cuidado con estos minimonstruos, son peligrosos! Te engañan, te sobornan, te alaban con tal de conseguir lo que quieren! "Seño, qué guapa eres... puedo jugar al ordenador??" ¡Pero bueno, niña, eso sí que ser una falsa fan!
No, ya en serio, los niños son lo mejor del mundo. Si no fuera por ellos estaríamos perdidos!!! Ellos son la esperanza, la alegría, la ilusión, la inocencia! En definitiva... cómo me peguen los piojos se van a enterar!!!!!!!


PD: también he estado en la clase de mi padre (que fue mi clase en 2º de primaria, lo sé, muy fuerte xD) y a que no sabéis con qué se estaba guiando para enseñar a los niños?! con mis cuadernos!! los cuadernos en los que mi cerebro empezó a hacer sus primeros pinitos!! cuyas páginas están llenas de letras temblorosas y números sueltos y frases como "Quiero mucho a mi papá y a mi mamá porque me han enseñado a leer y a escribir"!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
jueves, 25 de septiembre de 2008

Heavy & love


Microrrelato.

Gonzalo era el guaperas de la clase, un joven apasionado por el rock y el heavy metal que se había propuesto aprender a tocar el bajo antes de los 20 y para lo cual no le importaba descuidar todas sus responsabilidades. Por supuesto, nunca había reparado en la existencia de su admiradora secreta, la solitaria Marina.

Una mañana, Marina pasaba tarareando la canción que la tarde anterior salía de la ventana de Gonzalo. Entonces se cruzaron y él la miró a los ojos y le sonrió. Desde ese momento el bajo pasó a un segundo plano y ella fue la solista de todas sus canciones hasta que duró el amor.


rock&love 4ever :)

martes, 23 de septiembre de 2008

Noticiario musical

Vuelve el Coro!! Qué alegría recibir un sms recordatorio diciendo que este lunes (osea ayer) el coro volvía a las andadas (aunque yo no pueda ir hasta el lunes q viene que no vuelvo a la city). He estado mirando los próximos conciertos anunciados para el nuevo curso y la verdad es que me ha entrado un poco el cague xq alguna que otra fecha choca un poco con mi calendario de exámenes... xo en fin, yo haré todo lo que pueda x no faltar y, x otra parte, espero q el espíritu sosegado de Buda me ayude a ello (a pesar de q el curso pasado me dejaran tirada xa ir a Huelva... q no se me olvida, no :P) Bueno, yo AQUÍ dejo un enlace xa que le echéis un vistazo y me digáis q al menos a alguno asistiréis.
Ya que he sacado el tema musical, contestaré aquí a un mensaje q me mandó el otro día Clarividencias y, de paso, le hago difusión. Leí el asunto del abono joven del Teatro de la Maestranza, pero tia, tú has visto el calendario de conciertos del coro?? yo paso de apuntarme a nada más xq no sé de dónde voy a sacar el tiempo! De todas formas he visto q está bastante bien, así que AQUÍ dejo la información correspondiente por si a mis otras dos lectoras les interesa xD
Y, por último, os informo (esto ya es x contar algo de mi vida) de que he solicitado una beca del coro con la que dan 500 leuros a cambio de vender tu alma a la universidad durante todo el año xq si te la dan tienes q asistir a todo, principalmente a los actos académicos... sí, esos que este año no he llegado ni a pisar. A ver si hay suerte y no me la dan, jajaja. La verdad es q no lo creo xq casi lo echo fuera de plazo y xq tienes q acreditar tus estudios de música y yo no tengo nada q lo haga (aunque lo tengo solicitado en mi ayuntamiento, eh!) y como lleguen a hacerme alguna prueba... entonces les digo que qué beca ni beca, si yo no he pedío naaaa!!!! ;)))
lunes, 22 de septiembre de 2008

Tarde de toros


¡Ayer fui a los toros! Y no es que a mí me apasione el mundo de la tauromaquia, pero la verdad, disfruté como una enana.

Empezaré por el principio de los tiempos: en Fregenal estamos de Feria. Cuenta mi humilde pueblo con una plaza de toros preciosa y antigua incluida dentro del Castillo templario junto a la iglesia de Sta. María de la Plaza y rodeada pues de almenas y torrecitas y de la mismísima Torre del Homenaje. Tras un tiempo sin toros, el Empresario (cómo suena, eh?) ha vuelto a apostar por un buen cartel en el que El Cordobés, Francisco Rivera y César Jiménez posaban con su mejor sonrisa. Y como mi padre quería ir y mi madre no quería acompañarlo y, por otro lado, mis amigos estaban todos destrozaos del día anterior y nadie se animaba a salir conmigo, pues allá q me fui con mi padre a los toros.

Salí de casa enfadada con mi madre porque me obligó a llevarme una bolsa con (atención): un cojín xa q no me doliera el culo de estar sentada en las gradas; un paraguas, por si llovía; una bolsa de gublins que pescó x allí y, lo mejor, un bocadillo de salchichón por si nos entraba hambre. Y todavía ella se enfadó conmigo porque no cogí una rebeca por si hacía frío y xq me fui con tacones y me podía matar x las gradas.

Allá que llegamos a la plaza, yo con mi bolsa a reventar en la mano y buscamos un sitio x la sombra (mismo precio q al sol y donde acabó haciendo frío... y yo sin rebeca, sí). Ni que decir tiene q casi me mato con los tacones intentando no pisar ancianitos hasta llegar al sitio q mi padre había seleccionado.

Yo no entiendo de toros, de toreros ni de tecnicimos del asunto, así que no voy a hacer aquí un comentario profesional de la corrida de ayer. Pero puedo hablar de lo que mis ojos vieron y de lo que sentí como una expectadora más. Puedo hablar del revuelo general que se percibe en los primeros instantes cuando sale el toro por la puerta enfurecido como la bestia que es y de la ilusión q se palpa en el ambiente esperando lo mejor de él y del torero. Puedo decir que disfruté viendo cómo el tal César Jiménez se movía con una elegancia que más bien parecía que estaba desfilando en la cibeles delante de un toro. Os puedo asegurar que sonreí con la sonrisa del Cordobés y con su gracia y simpatía y que se me encogió el corazón cuando el toro le pasaba más cerca de la cuenta.

Del que no os puedo decir nada es de Francisco Rivera, porque no vino. En su lugar pusieron a un apuesto muchachito de menos edad que la mía llamado Daniel Luque. Éste sonreía poco, pero tenía un coraje que le salía por las orejas. Hablando de orejas, al final le dieron las dos.

Por supuesto, a la media hora yo ya estaba con el cojín a la espalda y abriendo el bocadillo... después de comerme los gublins, claro. Todos los que estábamos por mi zona nos hartamos de reír cuando un hombre mayor empezó a gritar con una voz de ultratumba y la lengua medio de trapo "Muérelo, muérelo ya hombreee!!!" y todos diciendo muérelooooo!!! Un rato más tarde, mientras todo el mundo atendía enfrascado en los movimientos del capote, el mismo hombre nos hace perder el hilo cuando exclama "La Vigen, si me cayeran ahora dos huevos fritos y un cacho chorizo!". Mientras nos reíamos de pronto me sentí como si estuviera vivendo un momento de hace muchos años, de otra época y de otra vida... un momento como en blanco y negro. Con el pasodoble de la banda de música, con las risas entre ole y ole, con la ilusión de los viejos (aunque tb de los niños)... todo me pareció muy entrañable, pero...

De pronto se hace el silencio. El torero hace dos o tres pases y se levanta una nube de polvo que parece pasar página... apunta, calcula, mide, reza y... zas! le hunde la espada en el cuerpo. Daniel Luque se enfada con la cuadrilla porque empiezan a marear al toro y él quiere que éste se caiga sin más delante de su cara mientras él lo apunta con el dedo. Pero qué pena, Daniel, q no seas Dios, el toro no se va a morir xq tú lo apuntes con el dedo, se muere después de un rato de que presumas de tu arrogancia porque se está desangrando. Y, en silencio, todos presenciamos la muerte del toro, el animal enérgico que salió directo del cajón hecho una fiera, ahora derrotado bajo la mirada suficiente del torero y sepultado entre los aplausos y vítores de individuos de nuestra especie. Y le dan las dos orejas. Y yo reconozco que ir con mi padre a los toros no tiene precio y que me hace sentir la ilusión que él siente cuando el capote acaricia la arena y hace ondas con el viento. Y me río cuando le tiran al Corobés una gallina y éste la coge al vuelo. Y me emociono cuando los sacan a hombros por la puerta grande de nuestra humilde plaza... pero no todas van a ser de cal, amigos del toro... mientras las mulas arrastran al toro con la lengua fuera y su cadáver va dejando una rastro de sangre que da la vuelta al ruedo, yo me pregunto ¿quién es el animal?
viernes, 19 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES. FINAL

Fin al fin!!

Al fin acabó la Historia basada en algunas realidades!!!!!! Al fin puedo escribir sobre otra cosa!!!! Diosss, qué ganas tenía. Iba a escribir un popurrí de finales, pero no sé... no tengo mucho humor... Tenía pensado uno en el que la Choni de pronto empezara a bailar la conga y todo el mundo se le fuera uniendo y al final se hiciera una cola superlarga de gente entonanto "La Conga... de Jalisco... ahí viene... caminando!" y todos se hicieran amigos y no hiciera falta arrojar los cascabeles al fuego ni nada. Otro en el que Clarividencias se rebelase contra todos y mediante el control de sus mentes los obligase a hacer la oveja mientras ella se hacía de los cascabeles y de todos los Poderes para después controlar el mundo desde el asteroide del Principito. Luego estaba el final en el que El Gran Buda Dorado se vuelve loco de remate y saca una pistola y empieza a pegar tiros a diestro y siniestro, sin acordarse siquiera de la historia de los poderes (se me olvidó hablar de su trastorno bipolar?). Por no hablar del final en que Charada se enfurrusca sin venir a cuento porque no podía entender que no existiera el Poder de Volar para poder darle uso a su capa y se pone a gritar histérica invocando a los espíritus de las brujas que crearon los cascabeles embrujados mientras todos la miraban desconcertados. Y el mejor final que tenía pensado era uno que acababa como en El Perfume, en el que la multitud se entrega al placer en una orgía popular y al final la Bruja se pone la pulsera y se convierte en un ser tan maravilloso que entre todos se la comen y no dejan de ella ni carne ni hueso (pero no quiero que me denuncie Patrik Suskind (o como se escriba)).

Por último, también existe un final en el que Almendra no acaba encerrada escribiendo historias en un blog... estooooo... ah no, perdón! eso era en otro cuento!!!

FINAL DE FINALES.


Nota: espero q la historia os haya gustado o, al menos, os haya entretenido en algún que otro momento. La verdad es que yo he disfrutado escribiéndola. Pero no desconectéis del cuarto!! Prometo una nueva historia para el nuevo curso!!!! :))))


Atte., recibid un cálido abrazo de Almendra Puck.
miércoles, 17 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES. FINAL

Final Fatal.

Ocurre que no siempre en esta vida las cosas terminan como nos gustaría que lo hiciesen. ¿Qué pasaría si el capítulo anterior fuera una estafa, un timo de la Historia, una invención del que tiene en su mano transimitir la información? Al día de Hoy no le pasaría nada. Otra mentira más. El mundo seguiría igual, con sus pobres, sus ricos, su hambre, injusticias e inmerso en su apatía global y su absurdo estrés (causa real del recalentamiento del planeta). Sin embargo, aun así, la historia de aquella noche sí que sería otra. Los acontecimientos vividos por los que estaban allí seguirían siendo distintos y, con ello, el resto de sus vidas y el final de este cuento. ¿Nunca habéis deseado viajar a cierto momento y lugar del pasado para conocer al fin la verdad sobre algo que lleva la marca de la falacia escrita entre sus líneas? ¿Poder estar allí, verlo con tus propios ojos y deshacerte así de todos los tapujos que otros han ido poniendo para tergiversar la Historia? Tranquilos, sé que sí lo habéis hecho... pero lamento deciros que por ahora eso no va a poder ser, pues los viajes en el tiempo aun son poco más que argumento para películas de ficción y lo único que puedo daros es otra versión de los hechos. ¿La real? Eso sólo lo sabe el Señor Tiempo, que es el único que lo ve Todo. Nosotros tendremos que conformarnos con creer en la que más nos convenza.

Mientras mi mente se recrea entre los pliegues oscuros de circunvoluciones y eminencias vírgenes de mi cerebro descubriendo en ellos archivos desconocidos u olvidados de profundas e inconscientes reflexiones (y demás paridas), ya puedes ir dibujando en la tuya una imagen congelada de Charada con el puño en alto y cascabeles en mano, listos para ser arrojados, como la dejamos antes de la bi(o tri)furcación de la historia en sus distintos posibles finales. De pronto... plop! se descongela la escena.

Justo en el momento en que Charada iba a lanzar la pulsera al fuego, Cantiortegales, el temible cuervo de la Choni, apareció volando sobre su cabeza y con un astuto movimiento de pico le quitó los cascabeles. Charada no podía creer lo que estaba pasando ¿qué había sido del final feliz? Las caras de todos los presentes reflejaban el terror, el miedo de unos niños que habían acudido a la plaza creyendo que aquello era una fiesta y que de pronto se dan cuenta de que están en peligro.
Lo peor vino cuando Cantiortegales dejó caer los cascabeles sobre su muy querida ama. Todos creían que la Bruja volvería a convertirse en una Bestia Bestial y esta vez aun más feroz. Pero eso no ocurrió. En lugar de eso, la Choni se colocó tranquilamente la pulsera, con una sonrisa satánica entre los labios, mientras todos la miraban espectantes. En el mismo instante en que cerró el broche sobre su muñeca, un brillo espectacular los rodeó a ella y a su cuervo, tanto que los que estaban a su alrededor tuvieron que entrecerrar los ojos, cegados por el resplandor. De su boca salían las carcajadas más escalofriantes que uno pueda imaginar. "HAHAHAHAHAHHAHAAAA, al fin sois míos!!! HAHAHAHAHA", gritaba la Choni sin parar. "Con el Poder de la Muerte que me fue concedido el mismo día en que nací... yo, Asunción Ramírez, os mato a Todos los que estéis aquí!!!!!"

En menos de un segundo, la plaza del pueblo se llenó de cadáveres que yacían en el suelo alrededor de una hoguera que, poco a poco, los iría engullendo a todos. Buda, Pierre, Charada, Clarividencias, Pacopepe, Pacoasecas, el Tamborilero, los perros, la gente... sin embargo, alguien tuvo que escapar pues si no, ¿cómo nos llegó esta versión? Estudios recientes de la Universidad de Sevilla apuntan a que fue Almendra la que logró sobrevivir al maleficio, pues recordó aquello de "Corre Forest, corre!" y corrió muy muy lejos y sin mirar atrás. Después de eso, quedó traumatizada para siempre y se encerró en su casa hasta el último de sus días, escribiendo en un blog extraños cuentos paranormales.

Después de la gran matanza, la Bruja Choni desapareció, sin que, por ahora, nadie haya vuelto a saber de ella nunca más.
FIN DEL FINAL FATAL.
viernes, 12 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES. FINAL

Final feliz.

Llegados a este punto podrían ocurrir muchas cosas. En un cuento de los de toda la vida, Charada tiraría los cascabeles al fuego, éstos absorberían los poderes al instante para dispersarse en el mismo segundo por rincones oscuros del universo, mientras la Bruja, presa de un ataque de locura, se lanza a la hoguera a intentar recuperarlos y muere abrasada para que todos podamos respirar en paz. Ya para rematar, Charada se va con Pierre a las maravillosas tierras galesas que la familia de éste aun cuida con esfuerzo y delicado gusto parisino, donde son felices para siempre y tienen muchos hijos que se parecen a ambos y crecen sanos y lejos de todo mal.
Por su parte, Clarividencias conoce a un apuesto médico de mucho prestigio con el que se va a vivir antes de lo que imagina, comenzando ella también los estudios de medicina aunque abandonándolos años más tarde para entregarse al aprendizaje por cuenta propia de la medicina tradicional y homeopática y especializarse finalmente en Sexología Pura, con lo que se forra en su consulta y monta una Escuela de Sexólogos reconocida a nivel internacional. Ni que decir tiene que también es feliz junto a su pareja y, por supuesto, que tienen montones de criaturas que viven alegres y risueñas la infancia más tierna del mundo.
En este final de colorín colorado, Manuela resucitará para vivir al lado del Gran Buda (que dejará de ser Dorado) en su Torre de Cristal, a través de cuyos cristales vuelve a entrar la luz y que está ahora más iluminada que nunca y llena de vida a rebosar.
Pacopepe corre a casa en cuanto sale del colegio y pasa todas las tardes jugando con Pacoasecas, que al fin es feliz disfrutando de cada momento y esperando que algún día le llegue el descanso final. Ahora, todos los niños del pueblo juegan con sus perros en un gran descampado que hay junto a la casa de Pacopepe, donde estaba la tenebrosa casa de la Bruja Choni, pues fue mandada demoler después de aquella noche triunfal. A veces crecen pinchos y cardos borriqueros que parecen llevar el sello de las fechorías de la Choni, pero los niños y sus perros los pisotean y a veces hasta les meten fuego y se ríen recordando cómo ardía la Bruja en la noche de la Hoguera.
Para terminar, como no todo puede ser perfecto ni en la ficción, Almendra sufre un fuerte trauma después de aquella noche y se encierra en su casa para siempre. En su cuarto solitario pasa las horas y las horas metida en Internet, donde se crea un blog y escribe historias absurdas sin pies ni cabeza que tal vez algún día lleguen a entretener a alguien.

El resto del pueblo donde habitaban todos nuestros personajes, vivió feliz y contento por siempre jamás (menos el Tamborilero que murió al día siguiente de la noche victoriosa de un ataque al corazón, pero también feliz y contento por haber cumplido su cometido en este mundo).

FIN DEL FINAL I.
martes, 9 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES XI

Capítulo XI.

Atraídos por la deliciosa melodía recién salida de la flauta y por el melancólico resonar del tambor, todos salieron a ver qué pasaba. La Choni se arrastraba maldiciendo y en su intento de evitar que todos siguieran aquella música, ella misma lo estaba haciendo.
En la calle, decenas de niños movían las manos y los pies al son de la música del Tamborilero, que tocaba con fuerza y decisión, como si nunca hubiera dejado de hacerlo. En las manos llevaban castañuelas que batían al mismo ritmo del tambor y todos iban sonrientes, como si la batalla ya estuviera ganada.
Las vibraciones se transmitían por el suelo y por el aire.
...POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom.
En el campanario de la plaza, alguien se había subido a marcar el compás con el repique de campanas.

...DAN danrán-dan-dan DAN danrán-dan-dan DAN danrán-dan-dan...
Todo el mundo salía a asomarse. Las luces se iban encendiendo. Las puertas, las ventanas, los balcones, mostraban las familias al completo. Los abuelos sonreían al ver a sus nietos danzar, recordando unos tiempos en los que eran ellos los que bailaban así. Y, de este modo, todo el pueblo se conglomeró en la plaza, donde una enorme hoguera parecía querer tostar las estrellas.
El Buda Dorado y Pierre, llevaban a la Bruja sujetándola cada uno por un brazo mientras ésta forcejeaba y soltaba por la boca todo tipo de improperios. Tras el golpe fatal su poder se había debilitado y ahora era poco más que una vieja enfermiza.
Como supondréis, Clarividencias convenció al anciano para que saliera de nuevo a la calle con el tambor colgado. No creáis que le costó mucho, la verdad es que el pobre hombre estaba deseando. También él sabía la verdad sobre la maldición y también fue víctima de la crueldad de la Bruja, quien lo tuvo amenazado durante años para que no volviera a tocar en la noche de la Hoguera. El Tamborilero sabía que de nada servía tocar si no tenían ni los cascabeles ni a las personas que habían absorbido los Poderes de la Choni y por eso callaba y obedecía las terribles palabras de ésta. Pero en su casa, a sus ciento un años, con una hipertrofia ventricular concéntrica que lo traía por la C/ La Amargura y con unas arrugas en la cara que parecía una uva pasa, sus manos artrósicas aun tenían la esperanza de volver a tocar el tambor y su pobre corazón fatigado trabajaba sin descanso para no llevarse el secreto a la tumba.
¿Que por qué hacían falta los cascabeles? ¿Que por qué las personas que tenían los Poderes? Muy sencillo. Para meter de nuevo los Poderes en los cascabeles y así poder vivir en paz sin temor a que ningún desaprensivo hiciera daño a nadie para adquirir su Poder, tendrían que tirar los cascabeles a la Gran Hoguera. Todo esto, claro, mientras los niños, almas decentes e incorruptibles que alimentan la pureza de las llamas, danzaban alrededor de la misma al son de gaita y tamboril y con las personas implicadas (osease, las que tienen los Superpoderes) presentes en la misma plaza. Al entrar los cascabeles en contacto con el fuego, instantáneamente absorberían los Siete Poderes y, acto seguido, desaparecerían para siempre ocultándose por separado en los rincones más recónditos del universo.

La situación en la plaza del pueblo era la siguiente: en el centro, una candela gigante recalentaba con viveza el ambiente en más de diez metros a la redonda. Alrededor, las caras de más de cincuenta niños resplandecían rojas por el calor y por el reflejo de las llamas mientras bailaban sin parar aquella extraña danza. Cerrando el corro, el Tamborilero tocando brioso y, en sus flancos, el Gran Buda Dorado, Pierre, Clarividencias, Charada, Almendra, Pacopepe, Pacoasecas y, cómo no, la malvada Bruja Choni luchando por su vida y su ambición. Detrás de todos estos, el pueblo entero y todos los perros liberados. Parecía que de un momento a otro, la puerta de la Iglesia se abriría y saldría el paso de la Virgen y todo el mundo gritaría a coro "¡Viva la Reina del Cielo!". Pero, en lugar de eso, de pronto, entre la multitud, una niña rubia de ojos azules como dos zafiros luminosos rompió el clímax de cuento encantado en el que todos se estaban recreando. Sus mejillas se encendieron de rosa chicle y, sin pensarlo dos veces, exclamó "AUUUUUUU"; a lo que un precioso perro gris, un pastor no sé qué, se sumó "AUUUUUUU". Aquel grito fue el empujoncito que le faltaba a esta historia para llegar a su fin.
...POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom... POM.
El silencio se hizo, los niños se paralizaron y Charada alzó el puño con la pulsera de cascabeles entre los dedos...

...CONTINUARÁ...
sábado, 6 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES X

Capítulo X.

Todos los momentos de su vida desfilaron por su mente como un relampagazo, incluso lo de aquella vez en que quiso ser chica folk. Charada creyó que aquella cara repugnante sería lo último que vería. Sin embargo, lo que pasó a continuación fue tan extraño que la dejó totalmente fuera de lugar... hasta la Bestia Bestial puso cara de "¿Se puede saber qué ha pasado?".
Situémonos de nuevo segundos antes del momento en cuestión: Charada tirada sobre la maleza salvaje del corral de la Choni, quien la aplastaba con todo el peso de su cuerpo de Bestia y rodeaba con sus garras el cuello de cisne de la joven a punto de estrangularla. Entonces, justo cuando la cianosis en la cara de Charada empezaba a hacerle juego con la capa, un apuesto caballero en plena edad reproductiva se interpuso entre las dos. Apareció de pronto, así, sin más, como un enviado celestial instantáneo, como un ángel de la guarda. Su cuerpo, entre Charada y la Choni. La Bruja soltó a la joven, sorprendida por el intruso, y éste aprovechó para derribarla de una patada en el pecho. El chico se dio la vuelta y sintió cómo el corazón de Charada latía hasta la fibrilación bajo el suyo. Sus ojos se fueron a encontrar con la dulce mirada aún con miedo de una joven que llevaba toda su vida soñando con ese momento. "Soy Pierre... ". No le dio tiempo de terminar la frase; de pronto, la Bruja se lanzó a aplastarlos como si se estuviera tirando en plancha a la piscina en una tarde cualquiera. Pierre agarró a Charada con fuerza y de un revolcón llegaron a la otra punta del corral, cayendo la Choni de bruces contra el suelo.

Mientras tanto, viendo que Charada estaba en buenas manos, Almendra y el Buda Dorado fueron a liberar a Pacopepe y a los perros. El niño estaba medio inconsciente, pero se recuperó tras beber un poco de agua. Al instante, todos estaban en el corral, hasta el fantasma de Manuela merodeaba por allí. Pacopepe, que había recuperado su energía y sus armas de guerra, lanzaba ventosas, balitas perforantes y chorros de agua a diestro y siniestro. Los perros ladrando a pleno pulmón, algunos más valientes, incluso enfrentándose a la Bruja. Y en el medio de todos ellos, Pacoasecas, con un brillo en la mirada que aseguraba que estaba vivo, más vivo que nunca, inmortal.
La batalla que se libró aquella noche en el corral de la Choni era digna de mención en los libros de Historia y de Ciencias Sociales... no obstante, tendrá que conformarse con la dedicación de unas letras en éste mi humilde blog. Sin embargo, no todo fueron patadas, puños, hechizos y conjuros; entre tanto alboroto, una historia de amor había empezado a aflorar. Charada no podía creer que aquél joven gentil (e, insisto, fértil) con fachada de príncipe encantado, fuera el gusano galante que la llevó a lomos hasta la Torre de Cristal. Pero ¿cómo? ¿por qué?.

Lo cierto es que Pierre era algo parecido a un príncipe. Era el hijo de unos franceses con no sé qué título nobiliario, dueños de vastas tierras a las afueras de París. Cuando la Choni se tiró al pozo, el pequeño Pierre (digo pequeño porque era prácticamente un bebé, igual que Clarividencias, Charada y Almendra por aquellos días) se encontraba cerca del pueblo de la Bruja, en un viaje de negocios que habían emprendido sus padres. Por suerte o por desgracia, el Poder de la Metamorfosis vertió directamente sobre su alma.
Siendo tan sólo un niño, el pobre Pierre no controlaba el Poder que le había llegado por casualidad y, constantemente, se metamorfoseaba en todo tipo de ser viviente. Fue por esto por lo que la Choni lo detectó a él antes que a ninguno y quiso hacerse de su Poder lo antes posible. Cuando la familia de Pierre supo a qué estaban expuestos, éste tuvo que ocultarse para siempre bajo la forma de otros seres para evitar ser capturado por la Bruja. Cuando cumplió la mayoría de edad, se transformó en un pájaro y voló hasta un lugar cercano al pueblo donde empezó aquella trágica historia. Allí, junto a la Torre de Cristal, esperó el momento de la venganza bajo la forma de un simpático gusano.

Pero sigamos con la batalla. Justo cuando todo parecía estar perdido y la Choni casi había acabado con las fuerzas de todos nuestros amigos, El Gran Buda Dorado le asestó un golpe certero en la cabeza que la dejó KO. De pronto, el aspecto de Bestia Bestial desapareció y la Bruja volvió a la apariencia del engendro repugnante que había sido hasta un rato antes. Mientras la contemplaban tirada en el suelo, el viento les llevaba las notas de una música de tiempos inmemoriales.

...CONTINUARÁ...


viernes, 5 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES IX

Capítulo IX.

En aquella noche oscura, Clarividencias vagaba casi sin rumbo siguiendo el rastro de la premonición más auténtica que había tenido en su vida. No sabía por qué, pero en ella aparecía un hombre que debía tener más de cien años. De su hombro colgaba una correa de cuero que resistía con fuerza el peso de un gran tambor. Aquel anciano de mirar afligido era El Tamborilero.
Clarividencias intentaba concentrarse y escuchar el vibrar del tambor, aunque fuera en el tiempo, aunque sólo fuera un eco lejano de años atrás, si se concentraba podría escucharlo y así llegaría hasta él. Pero no lo conseguía. En lugar de eso, unas voces se colaron en su cabeza, extraños susurros que parecía que venían de cientos, de miles de bocas diferentes y cuyos mensajes no podía descifrar. Empezaban a inundar su mente, no podía pensar con claridad, sentía cómo su Poder se debilitaba. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que casi había salido de aquel pueblo fantasmal. Más allá, olivos y encinas empezaban a dibujar figuras espectrales en la noche. En aquel momento miró a su derecha y allí, solitario y olvidado, descubrió las ruinas del antiguo cementerio.
De nuevo sin saber por qué y guiada esta vez por aquel murmullo general, se alejó aun más de la poca luz que despedían las últimas farolas de las calles y se adentró en la sagrada penumbra de un camposanto ruinoso, interrumpida sólo en ciertos tramos por alguna que otra vela a punto de expirar.
Sentada sobre los restos de una lápida milenaria, una mujer morena de ojos grises y piel transparente, contemplaba a Clarividencias contemplándola a su vez. De pronto los murmullos cesaron y hubo un gran silencio que le produjo escalofríos. Pero al instante la mujer de la melena negra empezó a hablar y no se calló hasta que no hubo contado su historia.

"Hace más de sesenta años mi difunto esposo encontró siete cascabeles plateados entre las cenizas de una hoguera. Era una hoguera que se prendía cada año en la plaza del pueblo en honor a las mujeres que murieron abrasadas en los tiempos medievales por ser consideradas brujas y hechiceras. Como siempre por esas fechas, el Tamborilero recorría las calles de la ciudad perseguido por niños de almas inocentes que bailaban una danza un tanto extraña que había ido transmitiéndose de generación en generación desde aquellos días en que la quema de brujas era algo habitual.
Con la música del Tamborilero y la danza de los niños al son de la flauta y el tambor (que culminaba, al caer la noche, alrededor de la hoguera) se decía que las almas resentidas de aquellas mujeres permanecerían lejos del pueblo y dejarían en paz a los descendientes de los descendientes de aquellos que un día las traicionaron. Pero aquel año, justo el día de la Fiesta de la Hoguera, una terrible tormenta descargó sobre nuestra villa y ni el Tamborilero ni los niños salieron a la calle y los leños dispuestos para la hoguera se quedaron mojándose en el medio de la plaza. Sin embargo, cuando al amanecer llegó la calma y la vida volvió a las calles, los leños se habían consumido y en su lugar sólo había cenizas... y entre ellas, los siete cascabeles plateados.
Mi esposo los cogió y con ellos me hizo una pulsera. Pronto nos dimos cuenta de que aquellos cascabeles tenían algo extraño, pero todo terminó cuando nació nuestra hija, Asunción. Entonces la extraña era ella. Asunción había absorbido al nacer todo el Poder de la pulsera, los Siete Poderes de unos cascabeles embrujados por los espíritus de unas hechiceras que, en su día no fueron malas pero que, tras sufrir la condena de la Inquisición, quisieron vengarse de su pueblo lanzando una maldición sobre él, de forma que, si el que poseía los cascabeles tenía un alma pura y noble, no pasaría nada, simplemente sería un poco especial. Pero si algún día el Poder de los cascabeles llegaba a algún desalmado, a un espíritu corrupto y malhechor, entonces el mal pesaría sobre aquel lugar".

Cuando Clarividencias salía del cementerio, de nuevo los susurros embotaban su cabeza, pero a medida que se alejaba, éstos se iban apagando. Al fin sabía lo que tenía que hacer, al fin sabía cómo meterían los Poderes en los cascabeles. El fantasma de la madre de Asunción se lo había confesado. Ella había hecho llegar la pulsera al Gran Buda Dorado por mediación de Manuela y ella había esperado hasta ese momento para contar toda la verdad.
Aquél era el día en que debería celebrarse la Fiesta de la Hogera. Desde el año de la tormenta, la candela se seguía prendiendo en medio de la plaza, pero la tradición de la música y la danza se había perdido. Pero allí estaba Clarividencias, al otro lado de una ventana desde la que se veía a un anciano encorvado a la luz de unas llamas mortecinas mirando con tristeza lo que parecía la silueta de un viejo tambor.

...CONTINUARÁ...
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