martes, 9 de septiembre de 2008

HISTORIA BASADA EN ALGUNAS REALIDADES XI

Capítulo XI.

Atraídos por la deliciosa melodía recién salida de la flauta y por el melancólico resonar del tambor, todos salieron a ver qué pasaba. La Choni se arrastraba maldiciendo y en su intento de evitar que todos siguieran aquella música, ella misma lo estaba haciendo.
En la calle, decenas de niños movían las manos y los pies al son de la música del Tamborilero, que tocaba con fuerza y decisión, como si nunca hubiera dejado de hacerlo. En las manos llevaban castañuelas que batían al mismo ritmo del tambor y todos iban sonrientes, como si la batalla ya estuviera ganada.
Las vibraciones se transmitían por el suelo y por el aire.
...POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom.
En el campanario de la plaza, alguien se había subido a marcar el compás con el repique de campanas.

...DAN danrán-dan-dan DAN danrán-dan-dan DAN danrán-dan-dan...
Todo el mundo salía a asomarse. Las luces se iban encendiendo. Las puertas, las ventanas, los balcones, mostraban las familias al completo. Los abuelos sonreían al ver a sus nietos danzar, recordando unos tiempos en los que eran ellos los que bailaban así. Y, de este modo, todo el pueblo se conglomeró en la plaza, donde una enorme hoguera parecía querer tostar las estrellas.
El Buda Dorado y Pierre, llevaban a la Bruja sujetándola cada uno por un brazo mientras ésta forcejeaba y soltaba por la boca todo tipo de improperios. Tras el golpe fatal su poder se había debilitado y ahora era poco más que una vieja enfermiza.
Como supondréis, Clarividencias convenció al anciano para que saliera de nuevo a la calle con el tambor colgado. No creáis que le costó mucho, la verdad es que el pobre hombre estaba deseando. También él sabía la verdad sobre la maldición y también fue víctima de la crueldad de la Bruja, quien lo tuvo amenazado durante años para que no volviera a tocar en la noche de la Hoguera. El Tamborilero sabía que de nada servía tocar si no tenían ni los cascabeles ni a las personas que habían absorbido los Poderes de la Choni y por eso callaba y obedecía las terribles palabras de ésta. Pero en su casa, a sus ciento un años, con una hipertrofia ventricular concéntrica que lo traía por la C/ La Amargura y con unas arrugas en la cara que parecía una uva pasa, sus manos artrósicas aun tenían la esperanza de volver a tocar el tambor y su pobre corazón fatigado trabajaba sin descanso para no llevarse el secreto a la tumba.
¿Que por qué hacían falta los cascabeles? ¿Que por qué las personas que tenían los Poderes? Muy sencillo. Para meter de nuevo los Poderes en los cascabeles y así poder vivir en paz sin temor a que ningún desaprensivo hiciera daño a nadie para adquirir su Poder, tendrían que tirar los cascabeles a la Gran Hoguera. Todo esto, claro, mientras los niños, almas decentes e incorruptibles que alimentan la pureza de las llamas, danzaban alrededor de la misma al son de gaita y tamboril y con las personas implicadas (osease, las que tienen los Superpoderes) presentes en la misma plaza. Al entrar los cascabeles en contacto con el fuego, instantáneamente absorberían los Siete Poderes y, acto seguido, desaparecerían para siempre ocultándose por separado en los rincones más recónditos del universo.

La situación en la plaza del pueblo era la siguiente: en el centro, una candela gigante recalentaba con viveza el ambiente en más de diez metros a la redonda. Alrededor, las caras de más de cincuenta niños resplandecían rojas por el calor y por el reflejo de las llamas mientras bailaban sin parar aquella extraña danza. Cerrando el corro, el Tamborilero tocando brioso y, en sus flancos, el Gran Buda Dorado, Pierre, Clarividencias, Charada, Almendra, Pacopepe, Pacoasecas y, cómo no, la malvada Bruja Choni luchando por su vida y su ambición. Detrás de todos estos, el pueblo entero y todos los perros liberados. Parecía que de un momento a otro, la puerta de la Iglesia se abriría y saldría el paso de la Virgen y todo el mundo gritaría a coro "¡Viva la Reina del Cielo!". Pero, en lugar de eso, de pronto, entre la multitud, una niña rubia de ojos azules como dos zafiros luminosos rompió el clímax de cuento encantado en el que todos se estaban recreando. Sus mejillas se encendieron de rosa chicle y, sin pensarlo dos veces, exclamó "AUUUUUUU"; a lo que un precioso perro gris, un pastor no sé qué, se sumó "AUUUUUUU". Aquel grito fue el empujoncito que le faltaba a esta historia para llegar a su fin.
...POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom POM pom-pom-pom... POM.
El silencio se hizo, los niños se paralizaron y Charada alzó el puño con la pulsera de cascabeles entre los dedos...

...CONTINUARÁ...

5 que dejaron huella:

Charada dijo...

nooooooooooo!!!!cómo que llega a su fin próximamente?quién es la new girl?y que pasa entre charada y pierre?y clarividencias??muchas incógnitas!!

budadorado dijo...

la new girl es sara(q faltaba en el cuentito)!!!
jajajaja m encanta lo d hipertrofia ventricular concentrica jajajaja pobre tamborilero, cuantos disgustos y aun asi, cn manos artrosicas y todo sale a tocar, cual hombre orquesta(xq lo d las castañuelas y la gaita ya requiere coordinacion grado II)
genial! q pena q s acabe! merece un super capitulo final d despedida a lo grande!!!!!!

Clarividencias dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Clarividencias dijo...

Pobre tamborilero, creo que deberias darle a él el poder de la muerte. Te va a tocar hacer unas cuantas secuelas. ¿¿Podríamos acabar con pedida de mano de Pierre a Charada?? O mejor aún, de Charada a Pierre :P

sara dijo...

jajajaaja ooohh salgo en la historiaaa que feliz soy!!!

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