martes, 14 de octubre de 2014

Mucho tiempo, muchas cosas

Reencontrarse con un buen amigo después de muchos años sin verlo y sentir que no ha pasado el tiempo, que los pilares sólidos que un día construyéramos sentando las bases de una buena amistad, han permitido que ésta se mantenga intacta a pesar la desconexión, muchas veces impuesta por la distancia. Eso siento yo cuando entro en esta página arrumbada ya casi, vertedero en otro tiempo de mis ideas absurdas que necesitaban cabida en otro lugar donde acomodarse que no fuera mi cabeza loca, que entonces tenía que llenarse con otras historias, más serias, más aburridas, más instructivas...
Y parece que fue ayer, como dice el Buda en una de sus últimas entradas nostálgicas como esta mía. Parece que fue ayer... Pues bien, ha pasado el tiempo y aunque nos sintamos los mismos e igual de jóvenes, ágiles y bellos, han pasado también muchas cosas. Sólo para mí, los últimos cuatro meses han supuesto un cambio importante. Cambio que se desencadenó con La Boda, ese día que Jorge y yo preparamos con tal ilusión durante meses que al final reventó en una explosión de alegría y buenrollo del que se contagiaron hasta los cerdos de la dehesa y bailaron al son hasta las hojas de las encinas y se deshuesaron de alegría las aceitunas de los olivos chorreando aceite de oliva virgen extra del gustito tan agustito, tan agustito, tan agustito tuhé... Cómo definirlo... para mí fue una boda orgásmica y el que no sintiera lo mismo no estuvo en la misma fiesta. O tal vez fuera sólo yo... con los sentimientos a flor de piel... Es cierto que el amor y la amistad hay que demostrarlos todos los días y no sólo en fiestas, en Navidad o esas cosas que dicen los tópicos o el papa... pero yo tengo que decir que ese fin de semana sentí que el amor por mi familia y amigos se elevaba a la enésima potencia... y por supuesto por el que se convirtió en mi marido, mi compañero fiel de camino desde hace ya tanto tiempo y gracias al cual esta vida terrenal a veces tan puñetera se me llena de risa desde que me levanto por la mañana. Fue algo extraño, no lo dudo... sobrenatural. No pensé, por nada del mundo, que eso de casarme fuera a hacerme experimentar tales sensaciones. Espero que haya quien me entienda si no... pues me quedaré incomprendida.


Vinieron después vacaciones, el viaje a África por Kenia y Tanzania justo antes de que se desatara toda la pesadilla del ébola. Otra experiencia que nos dejó una huella profunda y nos contagió de ese mal de África que nos hará volver dentro de no mucho tiempo arrastrados por una fuerza paranormal que nos hace desear volver al lugar que fue cuna de la humanidad.

 
Pero hablar de esto me puede llevar renglones y renglones... así que os dejaré una poesía cutrecilla que escribí en aquellos días mientras respiraba aire empolvado de la sabana:

INSPIRACIÓN AFRICANA
Después de un día de safari
quiero llevarme a mi casa
un elefante y un topi, 
un dikdik y una jirafa, 
un león y un cocodrilo
y unas semillas de acacia. 

 
Y si no me dejas tú
que te pique un marabú,
que yo me los llevo a todos
subida en un avestruz, 
pues para cruzar el río
no pienso pillar un ñu. 

 
Dos o tres gacelas Thomson
les llevaré a mis sobrinas
y para mi un babuino
que me ayude en la cocina. 
A mi hermano un cormorán
que lo eche con las palomas
y a mi padre un malakita
que lo suelte por la huerta
y que anide en la casita. 
Y para Isabel dos rinos,
uno macho y otro hembra,
que seguro que consigue
que la especie se mantenga.

 
Y para mamá me llevo
la luna del Serengeti,
el viento del Ngorongoro,
el sunrise del Masai Mara
y la magia de Zanzíbar
y la paz de la sabana.


Nos iremos Jorge y yo
cargaditos de regalos
y con mil kilos de amor
en la mochila guardados,
ya nunca lo olvidaremos:
Jambo, jambo, jambo bwana...

Y así termina el poema, con el comienzo de la canción africana que no pudimos parar de cantar y tararear hasta semanas después de haber vuelto.


En fin, esto ha sido un poquito para la puesta al día, en otro momento hablaremos de los días de después, del jugar a las casitas, de mi piso nuevo que tan felices estamos montando con toda la alegría del mundo, de mi viaje reciente a Lisboa y estas segundas vacaciones con las que liquido mis días y que terminan desgraciadamente hoy....
lunes, 27 de enero de 2014

El cuarto está solo

Mi blog... Sí se quedó solitario, sí... Hacía siglos que ni yo pasaba por aquí. Y hoy me da por abrirlo, casi casualmente, y veo que alguien dejó un comentario ayer (gracias J.). Tiene gracia. Mi blog, lo quise yo tanto... Fue volver a tener un diario. Pero lo dejé, lo abandoné como se abandonan las cosas de las que uno se cansa. ¿Pero de verdad fue por eso? En mi defensa os diré que no fue tan absurdo. Allá por la fecha de las últimas entradas, andaba viviendo una etapa de cambio. Fue duro adaptarse, me costó bastante, incluso lo pasé mal... y a la hora de escribir algo sólo me salían tristezas. Y no me gustaban. No me gustaba lo que me salía escribir... y menos publicarlo aquí. Por eso desaparecí. ¿Retomarlo? Me encantaría. Pero no voy a prometeros nada, no sea que no sea capaz de cumplirlo, que ando ya demasiado desconectada de esto como para tener la certeza de que voy a volver en serio.
La verdad es que el motivo de abrir la cuenta de correo con la que tengo creada este blog, era para crear otro. Me ha dado a mí por ahí hoy. Pero he visto éste, tan solo, tan aburrido... que no podía pasar de largo.
Releo antiguos posts, escritos por mí, que ni me suenan ya y ni me reconozco... Me dicen que los ha escrito otra persona y me lo creo. En realidad no ha pasado tanto tiempo, pero han pasado tantas cosas! En tan sólo unos años, ¿será posible cambiar tanto? ¿Podrían volver a salir de mi cabeza relatos tan originales como algunos de los que por aquí andan? Será que la medicina me ha endurecido... pero ya no sé si mi creatividad es la misma... me siento más vieja, jaja.
En fin, veré que puedo hacer en los próximos días. Si en una semana no he vuelto por aquí, no os asustéis, será que la crisis se me ha pasado. Esperemos que no.
Feliz de pasar por aquí, os mando un abrazo a todos los que solíais dejar huella por estos lares y a alguno más que pase por casualidad.
Por poner un poco de sonoridad al asunto dejo una canción que he puesto hoy en el fb (cosa rara en mí) porque me gusta especialmente. A disfrutar. 

 
martes, 6 de marzo de 2012

Esta es la hora.

Mi hora. Silencio. La gente duerme, televisiones lejanas, llantos ahogados, balbuceos incomprensibles frutos de una pesadilla, el tic y el tac. Debería irme a dormir, sí, yo también. El chorro de un pipí, la cisterna, un bostezo alargado, otra vez, el tic y el tac, el tic y el tac. Mañana temprano el despertador no perdona. La puerta del ascensor, la puerta de un piso, la base de datos de virus ha sido actualizada. No, mañana hay que madrugar, pero hace mucho tiempo que tengo que abandonar la sala justo a la hora que más me apetece el cócktel. El camión de la basura. Porque a mí a estas horas me apetece sentarme tranquila, empezar a coger palabras, una de aquí, otra de allí, una muy rara, una más llana, una blandita, otra mojada y con calma, esdrujular el ingenio y agudizarme el cerebro, tacatacatá, y cócktel tecleado. No quiero no escribir en mi blog.
Antes usaba esta hora... ahora qué. Clon. Cisterna.
jueves, 1 de marzo de 2012

Creciendo

Parece mentira que ya sea marzo. Marzo. ¡Marzo!
Abro la puerta, entro, mis pasos suenan con eco... ¿hola? Parece que el cuarto está vacío. Sí, hace tiempo que las palabras se han quedado suspendidas o en suspense en este cuarto solitario, pero eso no significa que yo no pase por aquí. Ha llegado marzo, marzo 2012, y cada día que pasa aprendo montones de cosas y siento que por dentro voy creciendo más y más. Como estos brotes de albahaca que me aventuré a sembrar en enero, cuando todavía hacía frío, y que desde que nacieron hasta hoy apenas levantan unos milímetros de la superficie de la tierra donde asientan y, sin embargo, ahí donde las véis, en unos días, con el calorcito de marzo, empezarán a crecer sin parar hasta que les broten flores y desprendan un aroma delicioso que impregnará mis mejores platos. Desapercibidas, sus raíces también irán creciendo porque sin ellas no existiría nada de lo que vemos.

Brotes de albahaca

Incienso

Orégano, Mejorana y Lavanda

Salvia

Como estas pequeñas plantitas que habitan en mi balcón absorbiendo sabrosa energía de los rayos del sol, yo intento ser. Por las mañanas me cuesta la vida levantarme, hay días mejores y días peores, pero hay que salir al mundo dispuesta a hacer la fotosíntesis, crecer por dentro y crecer por fuera, aunque sea despacito y con trabajo, aunque por el camino alguna hoja se nos ponga fea, sabiendo que siempre llegará la primavera y nos saldrán las flores y que, si lo hemos hecho bien, recogeremos frutos...
miércoles, 30 de noviembre de 2011

Porque no tiene ventanas

Me agobia el corteinglés porque no tiene ventanas y por el bofetón de aire caliente con olor a mezcla de perfumes empalagosos, pero sobretodo por lo de las ventanas porque no lo entiendo. Claro que eso pasa en todas las grandes superficies por el estilo, pero hablo del corteinglés porque debe ser la madre que los parió a todos.
martes, 29 de noviembre de 2011

Me acuesto con gafas y

Suena el camión de la basura. La puerta del cuarto se cierra y tengo los pies fríos, la mitad del cuerpo fuera de la cama, la otra dentro y puesto el poncho con flecos que me hizo mi tía. Maleta por deshacer o maleta hecha. Recuerdos de un fin de semana en Madrid en una caja de bombones que poco a poco me iré comiendo. Mañana guardia. Mañana... zzzZZZ... guardia.
miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bailar volando y volar bailando

Me gusta bailar cuando no me ve nadie. Improviso todo tipo de pasos. De la cocina al salón, del salón al cuarto, del cuarto al balcón, del balcón al baño. Descargar tensión y reír y saltar y bailar y bailar y al final salir volando.


jueves, 17 de noviembre de 2011

aldkjñalfjjf

Extrañar es una palabra extraña. Cuando se echa de menos a alguien, se dice que se extraña. Cuando un niño se corta porque no conoce a una persona, se dice que lo extraña. Son cosas diferentes. Yo te extraño de noche y te extraño de día. Y también es distinto. Extraño tu ausencia y extraño tu presencia. Y tampoco es lo mismo. Y me extraña. Me extraña lo extraño de extrañar y extrañarte despierta y de extrañarte dormida y extrañando extrañarme de extrañarte tanto. Y de repetir tanto la misma palabra, me está sonando extrañísima.
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