sábado, 4 de abril de 2009

La mañana de Marcial


Se levantaron los hermanos aquella mañana con la ilusión de empezar su tarea. Acordaron encontrarse en una hora en la primera casa del pueblo, mientras, Marcial iría a por la pintura y las brochas y Patricio a por las escaleras de mano.
Por el camino, Marcial se encontró con dos niños que le cantaron a voz en grito aquella odiosa canción de los hermanos a medio criar (...uno Patricio y el otro Marcial). Al llegar a la tienda de las pinturas, el señor del mostrador lo recibió como siempre "¡Hombre, el tonto'l pueblo!". Más adelante, cuando ya iba tirando de su carro lleno de latas de pintura, la Jacinta, mujer de la que Marcial llevaba toda la vida encaprichao, aprovechó el filón (como siempre) y le encasquetó las bolsas de la compra, que el pobre tuvo que llevarle hasta la puerta de su casa.
Había decidido que esa mañana nada le sacaría de quicio, que eran sus días de gloria y tenía que mostrar su mejor sonrisa (llena de dientes negros), pero su paciencia empezaba a agotarse...
Mientras dejaba las bolsas de la Jacinta en casa de la misma, un jovencito sinvergüenza aprovechó para robarle una lata de pintura y reírse un rato con sus amigos, que observaban al otro lado de la calle. Cuando Marcial salió, el joven ya se había reunido con su cuadrilla y la lata se tambaleaba temeraria sobre la baranda del balcón de un primer piso, donde la había colocado el desalmado conocido como Orejah. La sangre le hervía por dentro, pero intentó dominarse, trepó por la ventana de la planta baja y estiró el brazo como pudo para coger la lata. Abajo, los abucheos e insultos de los niñatos no hacían más que acrecentar su rabia ¡Que eres más tonto que el Careto, que vendió la tele pa comprarse el mando! ¡Careto, que no te quería ni tu madre! ¡Careto! Con tanto nervio, al final al Careto, digo... a Marcial, le tembló la mano y, como era de suponer... la lata y él mismo fueron al suelo y un manto blanco cubrió su cara y la calle mientras los gamberros se partían de risa. Para colmo la Jacinta salió a echarle la bronca...
Era ya medio día, hacía tres horas que debería haber llegado a la primera casa donde quedó con su hermano, pero a Marcial ya todo le daba igual, llevaba los ojos inyectados en rabia y en su simplona cabeza se estaba tramando un diabólico plan.
Desde la plaza distinguió la figura enjuta y deshecha de Paticio tirada en el suelo a las puertas de la taberna... lo habían vuelto a emborrachar.

TO BE CONTINUED

12 que dejaron huella:

budadorado dijo...

guauuu cuidadin con careto, digo marcial!!!! la vendettaaaaaaaaa!!!

Isabella Gispert dijo...

OHHH!!!! se va a vengar¿?¿? jijijiji!!! seguro q es un plan digno del mismísimo Maquiavelo. un besazooo!!

Señorita Tulp dijo...

estos van a sacar la metralleta :P

Almendra Puck dijo...

Buda, Isabella, Tulp, pero qué clase de persona creéis que es Marcial!!!!!!!!!! No será pa tanto hombre, la metralleta no

Drea dijo...

Hay que ver lo crueles que somos...

Anita dijo...

Ainsss, que penita!!Espero q en el final haya una buena reprimenda para los que tratan así de mal a nuestros protagonistas.

El bien vencerá al mal, ¿no, Almendra?

Muakks intrigados

Almendra Puck dijo...

Drea, pues sí, lo chungo es que la crueldad hacia los "tontos del pueblo" cualquiera la manifiesta abiertamente importándonos tres pitos... o no?

Anita, habrá venganza... :P

Charada dijo...

por qué siempre se aprovechan de los débiles para reirse???es que me imagino al pobre patricio borracho...crueldad de niñatos!!!

Almendra Puck dijo...

Charada, sin embargo eso es algo que aún no hemos logrado hacer contigo!! jajajaja

Charada dijo...

si es que sé que todos queréis emborracharme...lo malo es saber qué quereis hacer conmigo en ese estado!!

Aniña dijo...

deseando la sigueinte parte... besitos

Almendra Puck dijo...

Charada, no te haríamos nada, sólo queremos reírnos! xD

Aniña, ya casi está :)

| Top ↑ |