sábado, 7 de febrero de 2009

Rocky, la papila mutante

Rocky estaba triste. A su alrededor todas experimentaban el placer de los sabores al llegar la hora señalada. Sin embargo, ella se sentía inútil, inservible, incomprendida y despojada de la única función que había venido a cumplir en este mundo. Sin poder llevarla a cabo ¿para qué vivir?, se preguntaba. Ya desde el comienzo, su ubicación no había sido la más buena, pues se elevaba la pequeña Rocky allá por la parte de atrás de la lengua, en el sector encargado de identificar la amargura de la vida. Eso sí, era de las pocas afortunadas que podía presumir de ser una papila con forma de cáliz.
Sí, era Rocky una papila gustativa que no estaba pasando por su mejor momento. Aun recuerda aquel guisante. El guisante maldito que ardía como una bola de fuego digna de un videojuego de Lara Croft. Era verde como un moco. Redondo y pequeño como la caca de una cabra. Y lo peor: insípido. ¿Por qué tuvo que suceder así? Muchas habían perdido su función por la causa, pero ¡nunca con un guisante! Era humillante. Era el guisante humillante humeante y matante (la costumbre de hacer rimas absurdas es muy común en las papilas).
Todo sucedió muy rápido. La bola de fuego cayó sobre Rocky, la escaldó, la inutilizó y, luego, desapareció faringe abajo. Y allí se quedó ella, viendo pasar el resto de la comida sin sentir nada. Reaccionó rápido. "Recuerda lo que les ocurre a las que ya no sirven", se dijo. Y al instante, empezó a fingir.
"¡Pechuga de pollo! ¡Pechuga de pollo!" gritaban desde la punta. Y todas "¡Ueeeee!" y la pechuga empezaba a rodar de un carrillo a otro empujada por los potentes músculos de la lengua que les daban sostén. Se chocaban con el paladar, con las muelas, se empapaban en saliva y disfrutaban con el suculento sabor de la carne cocinada con aceite de oliva y aliñada con ajito, perejil, limón...
¡Mandarina, mandarina! gritaban de nuevo con voz chillona las filiformes. Y otra vez la pequeña Rocky se unía a las demás para hacer la ola y vociferaba entusiasmada cuando se suponía que tenía que llegarle el toque amargo correspondiente, sin que nadie más supiera que no era la amargura ahora su sentido, sino su único y entero sentimiento.
Pero pasó lo que tarde o temprano tenía que pasar y las que la rodeaban acabaron por darse cuenta. Aquellos gemidos a destiempo, ese color paliducho que no se encendía por nada del mundo, el ánimo por los suelos... la delataron. ¿Era vergüenza o era miedo lo que sentía? ¿O era rabia o un odio infinito hacia todo alimento verde y redondo? Ahora ya sabía cual sería su suerte. El organismo acabaría con ella y, en su lugar, pondría a otra más joven, más útil y quizás más bella.

CONTINUARÁ...
domingo, 1 de febrero de 2009

Mi futura novela

Casi todos los días tengo ganas de actualizar, sin embargo, no todos los días sé qué escribir. Es bastante arriesgado esto de abrir la ventana de "nueva entrada", plantar lo primero que se nos pase por la cabeza y pinchar sobre "publicar". En menos de dos segundos ya tienes tus pensamientos en la red. Pero a lo mejor no era lo que tú querías poner... si casi no te ha dado tiempo de madurarlo en tu cabeza! Y ya lo tienes publicado. Pero claro, es que como te pongas tiquismiquis cualquiera mantiene vivo un blog... Lo que a mí me gustaría sería tener un cuarto con un escritorio en el centro, una silla, una bombilla y poco más y, por las noches, encerrarme ahí con mis libretas mágicas que me siguen a todas partes y con unos cuantos de bolis y escribir de verdad. Si es que hay tantos personajes metidos en mi cabeza esperando para salir... ya están empezando a mosquearse y yo no sé cuánto aguantarán. Todos quieren que cuente su historia, pero yo no tengo tiempo! No es tan fácil, no vale con sentarme aquí, encender el ordenador y teclear. Si quieren que cuente bien sus historias tendrán que esperar su turno y después pasar por un largo proceso de cambios.
Hay un personaje en concreto que últimamente me está dando la vara hasta el punto de no dejar que me concentre en nada más. Es un músico que vivió en una casa de un pueblo serrano hará un siglo y cuya vida no os podré contar (por mucho que él me esté suplicando ahora mismo) hasta que llegue su momento. Como no deja que me concentre en nada, me paso las horas pensando en su historia y cada vez me va sorprendiendo más con nuevos secretos y detalles. Para que no se me olviden, los voy apuntando en una libreta donde tengo puesto "Mi futura novela" y así me quedo más tranquila y, como voy pudiendo, llevo mi mente a otra parte, como pueden ser los apuntes de una asignatura llamada "diagnóstico por la imagen".
Y yo que no sabía ni qué iba a escribir... y to lo que me ha salido de un tirón, eh! xD Ea, a publicar!
sábado, 31 de enero de 2009

Frases históricas

En la línea de mi entrada anterior, continuo con unas cuantas de citas, en este caso, características de personas de mi entorno, no por ello menos célebres que las anteriormente citadas.

"No prestes dinero ni libros: perderás dinero, perderás libros y perderás amigos" (Mi padre)

"La vida es dura en el oeste" (La Señorita Tulp)

"Mea claro, pee fuerte y no temas a la muerte" (Mi abuela)

"Vergüenza de las cosas malas" (Mi madre)

"Que cada perro se lama su cipote" (Mi hermano)

"¿Eres feliz? ¿Estás contenta? ¿Te falta algo? Po entonce!" (Pistacho Puck)

miércoles, 28 de enero de 2009

La libreta de citas

Hace dos años, un día cualquiera de nuestro tercer curso de carrera, fuimos a la copistería pirata/ilegal/clandestina o como queráis llamar, aquella en la que nos dejan fotocopiar libros enteros por un módico precio (si esto lo lee la policía o la temida sgae... ¡esta es una más de esas historietas mías!). No sé qué libro iríamos a comprar, tal vez el Murray para estudiar micro, el Laso, para Patología General, o quién sabe si fuimos a por un Pera que creíamos que nos salvaría el pellejo en aquella cirugía básica tan mal explicada en las clases por un gnomo barrigón.

Aquel día, sea cual fuere, nos enamoramos de unas libretitas cuadradas y superpequeñas que estaban expuestas en el mostrador. Me parece que no valían mas de 30 céntimos, no era así? Porque yo me compré tres! La cosa es que la Señorita Tulp, no recuerdo si también Candy Candy, y yo, no pudimos resistirnos y nos las compramos. Y decidimos destinarlas a escribir en ellas citas, frases bonitas, profundas, en definitiva, cualquier pensamiento que nos gustara.

Hoy me he encontrado esa libreta mía y he disfrutado releyendo aquellas frases, algunas escritas en clase, otras en el autobus y otras aquí en mi casa y he querido compartir algunas con vosotros. Dejo sólo cinco porque si pongo muchas no hacen efecto! Otro día pondré más.

"Bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque siempre tendrán un motivo para sonreír"

"El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada" (Bécquer)

"Si puedes soñarlo, puedes hacerlo" (Walt Disney)

"Una vez muerto, estás preparado para la vida" (Jimi Hendrix)

"Every thingh should be made as simple as possible, but not simplier" (Albert Einstein)

domingo, 25 de enero de 2009

"Arte"

Ayer tuve la suerte de hacer algo que no se hace todos los días: fui al teatro. La obra en cuestión se titulaba Arte, de Yasmina Reza, y estará en Sevilla hasta el 1 de febrero en el precioso y acogedor Teatro Lope de Vega. Según dicen, "Arte es la obra de autor vivo más representada en la historia del teatro mundial. Ha sido traducida a treinta y cinco idiomas y ha supuesto un éxito en todos aquellos países en los que se ha representado". Ya sin comillas, yo sólo puedo aseguraros a ciencia cierta que me gustó, me gustó mucho.
La obra trata de tres amigos, cada uno de su padre y de su madre a más no poder, es decir, tres tios con personalidades totalmente distintas (mi pregunta es cómo llegarían a hacerse amigos), de los cuales uno se compra un cuadro... blanco. Un cuadro blanco por 50.000 eurillos de nada. Claro que a él (Iñaki Miramón en el papel de Sergio, haciendo de dermatólogo, por cierto, ahora que he vuelto a la derma para examinarme el viernes ¡! :S oh my god... y sigo) a él no le parece que fuese simplemente blanco y es capaz de percibir toda una gama de colores (y os aseguro que era blanco, blanco, blanco). Ante semejante barbaridad, Marcos (Alex O'Dogherty), se coje un cabreo impresionante y manifiesta abiertamente a su amigo su indignación por gastarse más de un céntimo en esa mierda (y cito textualmente, esa mierda) y por llegar a creer que eso es Arte (tema muy de acutalidad).

El tercer amigo, Luis Merlo en el papel de Iván, para mí es sin duda el mejor. Genial desde el principio hasta el final. El típico amigo desequilibrado, angustioso, conformista y algo hipocondríaco (mi mayor carcajada fue cuando va y suelta, histérico perdido, con esa voz ronca que le caracteriza "¡Que me está dando un derrame cerebral!!!" xD).

Yo os la recomiendo de verdad, os hará disfrutar de un buen rato de risas con un cierto toque de angustia que te obliga a mantener la atención, mientras ves como tres buenos amigos se acaban diciendo lo último por una estupidez... que para algunos es Arte.


Las fotos son bastante malas porque las hice con el móvil, qué le vamos a hacer. Lo que no sé es por qué salen tan minúsculas.

Al salir, tuve que saltarme la tradición establecida por mi querida Auxi de irnos a la puerta de atrás y esperar a que salgan los artistas para darles la enhorabuena y echarnos unas fotillos con ellos. Esta vez iba con mis padres y el hambre pudo con nosotros, así que salimos pitando :P

Como dice mi padre, han sido los mejores Reyes en mucho tiempo :)

sábado, 24 de enero de 2009

Aleluya, se llama corazón!

Parece que últimamente me ha dado por poner videos, que yo sé que a veces cuesta verlos, pero no es exactamente así. En mi cabeza, la próxima entrada que tenía prevista, osea, esta, iba a tratar sobre otra cosa, pero el destino, la casualidad o Dios sabe qué, ha querido que me topara con un video al que no me he podido resistir.

Son muchas las personas con las que he compartido el deseo y la conversación a cerca de lo emocionante que sería la vida si fuera un musical. Si tanto los momentos alegres como los tristes, los graciosos, los íntimos, lamentables, placenteros, emotivos, etc, etc, tuviéramos que expresarlos cantando. A mí, sinceramente, me encantaría. Por eso, siguiendo como hace dos entradas, con los motivos médicos, no he podido evitar disfrutar al máximo con este fragmento de la película Amanece que no es poco (la cual me han entrado muchas ganas de ver) imaginándome lo divertidas que hubieran sido nuestras clases de fisiología si, en lugar de aquel profesor serio, frío y antipaticote, nos las hubiera dado este señor :)


viernes, 23 de enero de 2009

No hay derecho

miércoles, 21 de enero de 2009

Poema absurdo.

El otro día, en clase, dos amigas y seguidoras de este blog escribieron en mi libreta una serie de palabras (a cada cual más disparatada) y me retaron a escribir con ellas una poesía en cinco minutos. El resultado final fue un churro que no voy a plasmar aquí pero, que conste, que superé la prueba (aunque me pasara del tiempo establecido).

El intento de poesía que leeréis a continuación lo he encontrado escrito en una libreta que utilizaba en segundo de carrera... así estudiaba yo fisiología... no me lo tengáis en cuenta, es que cuando no te estás enterando de la mitad de lo que te estudias el resultado puede ser este... :P

Me siento agotada.
Y me dicen,
-¿Por qué?
Saturada
-¿Por qué?
Agobiada
-¿Por qué?
Incomprendida.

¿Que por qué?
Porque ya no cabe nada,
ni una simple palabrita
cero, ya te digo, nada,
dentro de mi cabecita.

Yo por mí la entendería,
pero no doy más de mí,
maldita fisiología,
la mía y la del libro, sí.

De verdad, ya no comprendo
qué hace ahí la acetilcolina,
¿cómo puede dar pa tanto
cosita tan chiquinina?

Creo que no es el profesor,
aunque no me cae simpático,
el que hace que no me entere
de qué va el parasimpático.

Resulta que cuando subo
por las nubes la presión
el que cae bien va de culo
y afloja la contracción.

Quitamos los receptores
alfa-1 no sé qué,
bajamos las resistencias
por lo de antes también.

Por su parte el otro nervio,
también sobre el corazón
disminuye la frecuencia
y con ello la presión.

En fin, que no hay quien se entere,
que es un lío, lo digo yo,
así que me voy a dormir,
mañana será otro día
y lo entenderé mejor.


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