miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi pobre corazón en pelotas

Retiré la mano, con lo bien que estaba. Con lo bien que me sentaba aquella pose de quien jura solemnemente, del de la angina de pecho, del que dice por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa... Por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa me entraron ganas de decirle a la que tenía al otro lado del aparato.
Quité la mano y se me salió el corazón. Sangre salió mu mijina, pero yo, que estaba ya con el estado de ánimo regulero, me vine abajo como la antiespuma. Por alguna extraña razón, la gravedad de aquella isla astral no atrajo hacia sí mi órgano tetracavitario, casi diría que lo repudió, apenas si tocó el suelo cuando ya resbaló más allá de los límites de la estación de servicio y fue a parar al vacío. Pobre de mí, shockada, venida abajo, no pude ni estirar el brazo y lo único que lancé en su busca fue una mirada de pena.
Mi corazón se salió, resbaló, fue a parar al vacío, vacío que no estaba vacío, sino lleno de naves transitando el espacio, lleno de asteroides, de meteoros y meteoritos, de estrellas y de cometas, de lunas y quién sabe de qué tipo de seres celestes, tal vez de otros corazones volantes y, lo peor, de agujeros negros, arrugas en el tiempo... Mi corazón, perdido en el espacio-tiempo.

4 que dejaron huella:

mariajesusparadela dijo...

A mi también me pasaba cuando era joven,ahora, el tío se hizo okupa permenente de la cavidad torácica.

BudaDorado dijo...

sinn corazon y encima suspendida...menuda racha

Ojos. dijo...

Que poético todo,pero me ha encantado!

Drea dijo...

Qué gore, no?

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