domingo, 21 de junio de 2009

Al borde del ataque y del precipicio

Las aventuras del ladrón de bragas

XI

Madre del amor hermoso... voy flechao a la terraza! Ayyyy, ay Virgencita del Corcho dime qué hago yo ahora, échame un cable celestial o un cacho corcho volador, lo que sea, pero por Dios, un milagro, un milagritooo!

Mientras corría escaleras arriba, Francisco se juraba no volver a robar unas bragas en su puñetera vida. Pero no creáis que subiendo peldaños fue como peor lo pasó, no, no, no. Lo peor fue llegar a la azotea y al fin ver que no tenía escapatoria. Tenía a todas las salvajes a punto de alcanzarlo, mostrando la satisfacción de ver por fin a la presa acorralada. En los ojos de Francisco, sin embargo, se adivinaba la congoja y el llanto contenido, fruto de una mezcla de culpa y miedo que lo tenían bloqueado hasta el instante.

No le quedaba más remedio que reaccionar, pero fue instinto, no fue premeditado, y por fin alzó la voz. ¡Alto! ¡Todas quietas o me tiro! De pie en el poyo de la terraza, Francisco amenazaba con hacer una demostración de caída libre si alguna daba un paso más. Su voz sonaba sorda por el efecto de las bragas, que de tanto sudar ya las llevaba pegaditas a la cara. Cómo son los hombres que a la vez que sentía el peligro inminente, a Francisco se le pasó más de una guarrerida española por la cabeza...

Con un 44 sobresaliendo de los límites del poyete, la imagen del vulgar ladronzuelo resultaba un poco patética. Para poder respirar tenía que despegarse las bragas de la nariz y, para más inri, con el divino antifaz atravesándole la cara, prácticamente perdía la capacidad de visión binocular, con la mortal pérdida de equilibrio correspondiente... pero esta vez no me apetece matar al prota, que ya con Marcial tuvimos sangre suficiente... así que digamos que Francisco logró mantener la compostura como buenamente pudo.

Cuando ya todos habían llegado a creer que el jucio por el ladrón de bragas se podía dar por concluido porque total, tampoco querían que una muerte pesara sobre sus espaldas por un calentón de nada que le hubiera dado al pobre hombre, la famosa Clara, que nunca se daba por satisfecha si no daba ella la nota en la reunión, exclamó: A ver si te piensas que después de robarnos toda la colección del woman secret te vas a ir de rositas, chaval, no te lo crees ni tú. O te quitas mis sucias bragas de la cara... o te juro que te tiro yo misma, desgraciao!!

Las primeras luces de la aurora iban despertando a la ciudad. Ya pasaban algunos coches y las ventanas de los más madrugadores se iluminaban también. Si esto se prolongaba mucho tiempo se iba montar un espectáculo digno de la sobremesa de tele5. Francisco ya no sabía qué narices hacer para salir del embrollo... y fue entonces cuando apareció él.

CONTINUARÁ

7 que dejaron huella:

Señorita Tulp dijo...

jejeje Y quien es el?? no sera marcial??? :P

Isabella Gispert dijo...

No no no, seguro q aparece el doctor Azufaifo, lo estoy viendo... jajaja

Almendra Puck dijo...

marcial? azufaifo? lo mismo os lleváis una sorpresa... igual me sorprendo hasta yo!

Drea dijo...

Juas!! Ahora sí que estoy intrigada.

Duncan de Gross dijo...

jejeje, que requetebueno!!

Nina dijo...

Pues yo creo que el personaje que se presenta es la puñetera madre de Francisco que es quien tiene la culpa de todo. Ella lo obligó a ponerse aquellas bragas cuando pequeño....
Un beso.

miss candy candy dijo...

oooohhhhhh que intrigaaaaa, ya me he puesto al dia almendritaaa bss

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