sábado, 13 de junio de 2009

La huída

Las aventuras del ladrón de bragas.

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Fueron los peores segundos de su vida. Francisco no podía creerse que lo estuvieran pillando in fraganti. Bajo su cuerpo, el tendedero y, bajo este, un grupo de mujeres embriagadas que se encontraban durmiendo la mona hasta su llegada, lanzaba gritos de victoria al aire. Pero, por fortuna para uno y por desgracia para otras, los gritos no fueron lo único que salió disparado al viento, pues de las coloridas y delicadas prendas, hubo una, quizás la más pequeña, que también quisó de un salto volar y tocar las estrellas. Sin embargo, no llegó tan alto y, cual fue la suerte del pobrecillo Francisco, que como si de un paracaídas se tratase, las diminutas bragas fueron a colarse en su cabeza ocultando su identidad.

Todo esto que yo os cuento, es una verdad como un templo, no creais que me lo invento! ¿Acaso en vuestros barrios no hay un ladrón de bragas? ¿Tan increíble os suena? Pues esperad, esperad a lo que viene ahora...

Bajo el 100% algodón de unas braguitas turquesa, Francisco daba gracias al cielo por darle esta oportunidad... pero lo cierto es que no había tiempo para agradecimientos, hechas unas fieras, las vecinas del viejo bloque de aquel barrio cualquiera se empujaban unas a otras para lograr levantarse, ya sin pintura, con los pelos revueltos, con ojeras... Sin pensarlo dos veces, Francisco salió a correr, pero ¡ay! pobre, las bestias humanas cuya ropa interior había estado usurpando tapaban la única salida a las escaleras que bajaban a la calle... no le quedaba más remedio que tomar la otra dirección del pasillo y subir escaleras. Si lo hubiera pensado antes, hubiera optado por tirarse por el balcón, total, ahora que aun estaba en el primero... pero no, guiado por el instinto que hace a la presa huir del depredador corriendo tan rápido como pueda, Francisco echó a correr escaleras arriba.

De verdad, esta escena era para haberla grabado... no creo que pueda contarlo. Sólo imaginad a un hombre con unas bragas turquesa en la cabeza con sólo los ojos al descubierto, encabezando un regimiento de mujeres rabiosas y medio borrachas, subiendo escaleras como posesos, unos detrás de otros hasta llegar a la última planta... la terraza.

CONTINUARÁ

8 que dejaron huella:

Drea dijo...

Yo no podría correr detrás de él. Con la risa, pierdo mis funciones motoras XD

Anónimo dijo...

Pues yo confío en que mi superhéroe favorito salga ileso de la encerrona... Seguro que es capaz de en-tanga-r la situación! jeje!

Apoyo la creación de la plataforma: un relato por día, ya!!

Bss, Un bragadicto.

Almendra Puck dijo...

Jeje, pues sí Drea, y entre la risa y el alcohol...

Anónimo bradicto cuya identidad sospecho (más por lo de bragadicto que por lo de anónimo), me ha encantado lo de entangar la situación, jajaja, pero no sé yo si esa palabra más allá de nuestros dominios la entenderán igual. Un besito y a ver si comentas más, cachopedazodeperro.

Voleur D'Avant-Garde dijo...

¿Es ahora cuando entra David Hasselhoff en la historia? :D

Almendra Puck dijo...

jejeje, Voleur, la verdad es que si de esta historia saliera una película, David Hasselhoff sería el más indicado para el papel protagonista... lo tendré en cuenta para cuando me hagan ofertas xD

Señorita Tulp dijo...

lo van a violear en la terraza

Nina dijo...

¡Menudo ratito está pasando el pobre!
No sé yo lo que es peor, todas las beodas corriendo detrás de él o el no poder disfrutar el momento sublime de las bragas turquesas colándose en su tarro...
Un beso.

Almendra Puck dijo...

Señorita Tulp, pues no te extrañe.

Nina, yo creo que el pobre ahora no está pa mucho disfrute...

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