domingo, 31 de enero de 2010

Haya paz

Hubo un tiempo en que nos sentimos buenos en tardes de catequesis comprendiendo el final de aquella historia en que decían: Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y nadie se atrevía a mover un dedo, porque era cierto, todos de pronto veían sus faltas y sentían remordimiento... y la mala ya no era tan mala ni los buenos ya tan buenos.

Hubo un tiempo en que hacíamos las paces con un apretón de manos, aunque te hubieran dicho aquellas palabras a medias que tanto podían herirte, como gilipó o hijapú...

Hubo un tiempo en que teníamos la nobleza suficiente para perdonar y también para arrepentirnos.

Aludiendo a esa poesía que El Costalero enmascarado acaba de publicar recientemente en su blog, yo misma me pregunto ahora ¿Somos los hombres de hoy aquellos niños de ayer?
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Segunda parte de Binta:

4 que dejaron huella:

budadorado dijo...

q va.pocos recuerdan nada d esa etapa almendra.el cinismo ahoga a la inocencia con los años

Señorita Tulp dijo...

Nos volvemos peores con los años. Eso es lo que me apena, deberíamos mejorar, ya que tenemos más experiencia. Se supone que deberíamos ser mejores por todos los errores que hemos cometido y,sin embargo, parece que nos envilecemos y que nos olvidamos de todo eso. Cosas que en su momento nos parecían indiscutibles.

Almendra Puck dijo...

Como dijo no sé quién, la vida es corta y el oficio tan largo de aprender...

Charada dijo...

menos mal que tenemos a una conciliadora bellotera que si no, nos volveriamos locos!

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