sábado, 16 de enero de 2010

La desintegración

Parte 1 de 2.

Abrí los ojos y ya no era una persona. ¿Dónde estoy? Me pregunté. Todo estaba muy oscuro, olía a cebolla y a vinagreta, había un ruido constante de los que ponen de los nervios y hacía más frío que en la comunión de Pingu. No sentía las manos ni los pies, ni los brazos ni las piernas, ni la cabeza, ni nada. No podía moverme, era como si hubiese perdido todos los miembros y articulaciones. De pronto se abrió una puerta enorme y la luz se hizo. No sé qué me dio más miedo, si descubrir que estaba en una nevera o que formaba parte de un bloque de masa espesa y homogénea de rica bechamel. Inmersos en ella, mis ojos testigos de todo.

5 que dejaron huella:

Charada dijo...

jajajjajja, es tu estado apoptótico!!acepto las croquetas!

Almendra Puck dijo...

Las croquetas están brincando de alegría por tu aceptación.

A.E. dijo...

me han encantado los ojos...jaja

budadorado dijo...

mmmm algo bueno se avecina...mientras, el coplero sigue en paradero desconocido...jajaja

Drea dijo...

Desde luego que las cosas que se te ocurren no tienen precio...

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